El endeudamiento de los hogares argentinos enfrenta una situación alarmante. En el último año, el cumplimiento de pagos de créditos y servicios se ha vuelto sumamente complicado, evidenciando el deterioro del poder adquisitivo y el impacto de las tasas de interés en aumento.
Aumento histórico de la morosidad en préstamos
Según datos del Banco Central, la morosidad en préstamos a personas físicas escaló del 2,67% en enero de 2025 al 10,6% en el mismo mes de 2026, alcanzando el nivel más alto en casi 20 años. En febrero, los atrasos continuaron en aumento, afectando a más de uno de cada diez hogares con financiamiento bancario.
Créditos personales y tarjetas, principales preocupaciones
Dentro de este contexto, los créditos personales se sitúan como el principal motivo de preocupación, con una morosidad del 13,2%, el nivel más alto en más de una década. Las tarjetas de crédito también están en la mira, con un 11% de incumplimiento, reflejando la presión sobre el consumo diario.
Impacto en otras líneas de crédito
Otras modalidades de préstamos presentan un impacto menor, aunque también en alza. Los préstamos prendarios registran una mora del 6,3%, y los hipotecarios, con condiciones más estrictas y plazos largos, se mantienen bajos, rondando el 1,3%.
Incumplimiento en el sistema no bancario
La situación se agrava fuera del sistema bancario tradicional. En billeteras virtuales, fintech y empresas de crédito no reguladas, los niveles de incumplimiento superan el 30% en ciertos casos. Estos sectores concentran a los trabajadores más vulnerables, quienes recurren a microcréditos para cubrir gastos esenciales.
Las empresas en el foco de la mora
Compañías como Tarjeta Naranja, Cencosud o Credicuotas muestran tasas de mora significativamente más altas que los bancos, mientras que las plataformas digitales reflejan un deterioro creciente en la calidad de sus carteras.
Factores detrás del fenómeno de la mora
Expertos explican que esta situación se debe a una combinación de factores: tasas de interés elevadas, ingresos que no logran recuperarse al mismo ritmo y un contexto donde la deuda ya no se licúa con la inflación. Esto hace que cada cuota impacte más en el bolsillo de los hogares mes a mes.
Señales de alerta en la capacidad de pago
A pesar de que el sistema financiero mantiene niveles de cobertura que sostienen el riesgo general, el aumento sostenido de la mora ilumina señales de alerta sobre la capacidad de pago de los hogares argentinos, que se torna cada vez más limitada.
Desaceleración en el acceso al crédito
En paralelo, el acceso al crédito muestra signos de desaceleración. Aunque el volumen total de préstamos sigue creciendo en términos nominales, en la práctica pierde contra la inflación, lo que frena la recuperación del financiamiento.
Un equilibrio incierto para las familias argentinas
El resultado es un panorama delicado: más acceso al crédito en los últimos años, pero también mayor fragilidad para mantenerlo. En este equilibrio inestable, las familias se encuentran cada vez más expuestas a la presión del endeudamiento.


















