En un contexto económico desafiante, a partir de abril de 2026, el sector comercial argentino experimentará cambios significativos en la estructura salarial de sus trabajadores. La incorporación de sumas fijas al salario básico promete impactar no solo el ingreso inmediato, sino también diversas percepciones salariales a largo plazo.
El cambio estructural que impacta en los sueldos
Durante los primeros meses de 2026, los trabajadores del sector habían percibido dos sumas fijas no remunerativas: $40.000 que se había estado pagando desde mediados de 2025 y otra de $60.000 incorporada en diciembre. Ambas cifras se habían abonado en simultáneo entre enero y marzo, generando un refuerzo mensual de $100.000. Sin embargo, este esquema cambia de manera sustancial.
Desde abril, esos $100.000 pasan a formar parte del salario básico, lo que implica un giro importante en la estructura del recibo de sueldo. Esta transformación no se limita a montos adicionales o extraordinarios, sino que se integran al núcleo del salario, con un impacto concreto en los haberes que los trabajadores percibirán en mayo.
Por qué la incorporación al básico cambia todo
La transformación no es meramente formal. Al integrarse al salario básico, estos montos comenzarán a impactar en una serie de conceptos que antes no estaban contemplados por esas sumas. Entre los principales ítems afectados se encuentran:
- Antigüedad, que se calcula como un porcentaje del salario básico.
- Presentismo, que premia la asistencia perfecta.
- Aguinaldo (SAC), cuyo cálculo toma como referencia la mejor remuneración mensual.
- Vacaciones, que se liquidan en función del salario habitual.
- Indemnizaciones por despido, directamente ligadas al sueldo básico.
Pero uno de los efectos más notorios se verá en las horas extras.
Horas extras: el punto donde más se sentirá el aumento
Las horas extras representan un componente clave para muchos trabajadores del sector, especialmente en rubros con alta demanda como supermercados y centros comerciales. En días hábiles, las horas extras se pagan con un recargo del 50%, mientras que los fines de semana y feriados ascienden al 100%. Al elevarse el salario base, también aumenta el valor de cada hora adicional.
Esto implica que quienes trabajen jornadas extendidas o en horarios no convencionales verán un incremento significativo en sus ingresos totales, especialmente en fechas de alta actividad comercial.
Nuevas escalas salariales: cómo quedan los básicos
Con la incorporación de montos al salario básico, las escalas salariales del sector experimentan una suba considerable. En el caso de los vendedores, los valores de referencia quedan de la siguiente manera:
Para el personal administrativo, las cifras también muestran una evolución similar. En tanto, los cajeros y trabajadores auxiliares se ubican dentro de rangos comparables, con pisos cercanos al $1.170.000 y techos que superan levemente el $1.200.000. Estos valores corresponden a jornadas completas y pueden variar según adicionales específicos.
Un escenario económico que complica la negociación
El nuevo tramo de negociación paritaria no se dará en un contexto sencillo. La economía argentina atraviesa un período de tensiones, donde la inflación acumulada erosiona los ingresos, lo que obliga a plantear aumentos que permitan sostener el nivel de vida de los trabajadores. Las cámaras empresarias, por su parte, advierten sobre un escenario adverso, señalando la caída del consumo y la retracción de la actividad.
El rol del Gobierno y el techo a las paritarias
En este panorama, el Gobierno nacional se convierte en un actor clave. Desde el Ejecutivo mantienen una postura firme respecto a las negociaciones salariales, buscando no homologar acuerdos que superen una pauta de incremento cercana al 1% mensual. Esta decisión introduce un elemento de tensión adicional, limitando el margen de negociación entre sindicatos y empresas.
Qué está en juego para más de un millón de trabajadores
El resultado de la próxima negociación es crucial. De lo que se acuerde dependerá el ingreso real de más de un millón de trabajadores durante el segundo semestre del año. El desafío será encontrar un equilibrio entre la necesidad de recuperar el poder adquisitivo, la capacidad de las empresas para sostener los costos laborales y las restricciones impuestas por la política económica.
El sector comercial, por su peso en el empleo formal, suele marcar tendencia en otras actividades, por lo que lo que ocurra en estas paritarias podría tener un efecto dominó en el resto de las negociaciones salariales.
Expectativas y próximos pasos
En las próximas semanas se espera que comiencen las reuniones formales entre las partes. El sindicato buscará consolidar lo ganado e impulsar nuevas mejoras, mientras que las empresas intentarán moderar el impacto de cualquier incremento. Con abril, ya se observa una mejora concreta: la incorporación de sumas al salario básico que eleva el piso de ingresos y redefine la estructura salarial del sector.
El verdadero desafío, sin embargo, estará en lo que sigue. La próxima paritaria no solo definirá números, sino también el rumbo del poder adquisitivo en uno de los sectores más sensibles de la economía argentina.

















