La Asociación Trabajadores del Estado (ATE) culminó el año con un balance positivo en medio de un clima de movilización social. La dirigente sindical Mercedes Cabezas expresó su satisfacción por la participación popular en defensa de los derechos laborales frente a las recientes reformas propuestas por el gobierno nacional. En sus declaraciones, destacó que el cierre de 2025 no solo fue interesante, sino que dejó un sabor más dulce que amargo.
Aumento salarial y la ausencia de paritarias
No obstante, Cabezas subrayó el sabor amargo que representa la falta de negociación salarial real. “El sabor amargo es que no haya habido paritarias, porque la realidad es que no hay negociación”, afirmó. Criticó que la mesa de diálogo se ha convertido en un espacio donde los convenios a menudo van en contra de las necesidades de la clase trabajadora, particularmente de los estatales.
Además, la dirigente denunció que el gobierno acordó salarios a la baja con otros sindicatos, afectando el poder adquisitivo de los trabajadores. “Se acuerda con otro sindicato salarios a la baja, y hay una pérdida permanente de capacidad de compra”, destacó, señalando que estas condiciones no pueden ser catalogadas como paritarias auténticas.
La situación política y económica actual
Cabezas también realizó un análisis crítico de la situación económica del país, describiéndola como un periodo de fuerte recesión y una notable caída del consumo. “Hoy estamos en un periodo de casi nulo circulante de dinero en la calle”, agregó, lo que conlleva un estancamiento que afecta directamente a la clase trabajadora.
En medio de estas tensiones, expresó su preocupación por los recortes en áreas sensibles del presupuesto, como la violencia de género y programas de salud. “Me preocupan algunas cuestiones del presupuesto, por ejemplo, que hayan reducido el 90 por ciento de algunas partidas”, afirmó, lo que evidencia un ataque a derechos fundamentales.
Expectativas de conflictividad social para el año entrante
Mirando hacia el futuro, Cabezas anticipó un 2026 potencialmente conflictivo, sugiriendo que las luchas sociales se intensificarán ante un clima de creciente descontento. Afirmó que es un momento para repensar un gobierno más inclusivo y colectivo, subrayando que el sentido de la lucha debe enfocarse en un proyecto político que beneficie a toda la población.
Finalmente, celebró las movilizaciones en todo el país como un signo de que “todavía los argentinos y argentinas creemos en un plan federal”. En un mensaje de esperanza, convocó a los trabajadores a unirse en la construcción de un proyecto alternativo: “Habemos dirigentes dispuestos a dar la pelea por ellos y con ellos”, concluyó Cabezas.
