Esta semana, el gobierno de Axel Kicillof deberá hacer frente a la reapertura de paritarias tras el vencimiento del acuerdo salarial firmado en marzo con los gremios bonaerenses. Con docentes y estatales de Buenos Aires reclamando una recuperación real de sus salarios, el panorama se complica por el clima político interno, donde la izquierda avanza en la disputa por las conducciones sindicales aliadas a la gestión provincial.
Acuerdo salarial en Buenos Aires
El acuerdo firmado el 4 de marzo estableció una suba del 9% en tres tramos para los docentes, estatales y judiciales, calculada sobre los salarios de enero. Este esquema se cierra con el haber de abril, que se cobra a principios de mayo. Además, se previó una mesa de monitoreo para la primera quincena de mayo, donde se formalizará la reapertura de las paritarias. Si los indicadores económicos cambian respecto a las proyecciones iniciales, las partes podrán adelantar esa instancia.
Sin embargo, los gremios llegan a esa mesa con una deuda acumulada. Durante 2024 y 2025, los salarios públicos bonaerenses perdieron terreno frente a la inflación. La paritaria de 2025 cerró en 26,9%, en comparación con una inflación oficial del 31,5%. Un escenario complicado que presionará aún más sobre los salarios en los próximos meses.
Las cuentas de Axel Kicillof
Desde el gobierno, Kicillof argumenta que las cuentas provinciales están comprometidas debido a la disminución de las transferencias nacionales. En el primer trimestre de 2026, la coparticipación federal cayó 6,5% en términos reales. Este es el límite que el gobierno ha fijado desde diciembre, cuando suspendió paritarias hasta enero, situación que ha sido cuestionada por los gremios.
El trasfondo político es igualmente crucial: Roberto Baradel, secretario general de SUTEBA y un aliado de Kicillof, no se presentará a la reelección en las elecciones internas del 13 de mayo. Su salida coincide con un momento de reconfiguración estratégica en el sindicalismo, con el Movimiento Derecho al Futuro cobrando fuerza, mientras que Hugo Yasky, quien deja la conducción de la CTA de los Trabajadores, designa a Baradel como su sucesor.
Por otra parte, la lista oficial cotidiana Celeste-Violeta presentará a María Laura Torre como candidata a suceder a Baradel. Sin embargo, la dirigente heredará un escenario tensado, donde la Lista Multicolor, asociada al Frente de Izquierda, realizó paros en varias localidades importantes como La Plata y Bahía Blanca en respuesta a los reclamos salariales.
Gremios en ebullición
El clima de tensión también se siente en el sindicato de profesionales de la salud bonaerense, CICOP, que elige nueva conducción esta semana. Pablo Maciel, actual secretario general, busca su tercer mandato con la lista 10 de Junio, mientras que será desafiado por la lista Pluricolor, del FIT-U, que critica la falta de combatividad del oficialismo ante la situación salarial.
La coincidencia entre calendarios de elecciones sindicales y la reapertura paritaria añade una capa de complejidad al escenario. Las nuevas conducciones, sean reelectas o elegidas, se sentarán a negociar con Kicillof justo después de los resultados electorales. Si la izquierda consolida su avance en las urnas, la presión por parte de los sindicatos hacia el gobierno para mejorar las ofertas salariales se tornará difícil de ignorar.


















