La tensión entre Estados Unidos y China se intensifica en el ámbito tecnológico, en esta ocasión con la empresa OnePlus como protagonista. Este fabricante de teléfonos inteligentes, basado en Shenzhen, está bajo la lupa por posibles prácticas de vigilancia que podrían comprometer la privacidad de sus usuarios. Legisladores estadounidenses han iniciado una investigación que podría culminar en nuevas restricciones para la compañía.
La acusación de Estados Unidos a OnePlus
Los congresistas John Moolenar (Partido Republicano) y Raja Krishnamoorthi (Partido Demócrata) han solicitado formalmente una investigación sobre las prácticas de OnePlus. Según ellos, los smartphones de la marca estarían transfiriendo datos personales a servidores ubicados en China sin el conocimiento ni el consentimiento de los usuarios. La denuncia se sustenta en documentos a los que han tenido acceso los legisladores, que sugieren la recolección de información sensible y capturas de pantalla.
Aunque el informe no presenta evidencias concretas, sí menciona la posibilidad de transferencias de archivos sin autorización, lo que ha generado preocupaciones entre funcionarios y expertos en ciberseguridad. Fundada en 2013 por Pete Lau y Carl Pei, OnePlus ha logrado posicionarse como una opción atractiva en el mercado de los teléfonos de alto rendimiento a precios competitivos.
Antecedentes de conflicto
Este caso trae a la memoria otros conflictos recientes entre el gobierno estadounidense y empresas chinas, como TikTok y Huawei. TikTok ha sido acusada de espiar a sus usuarios, lo que resultó en la exigencia de la venta de su operación local. Aunque las acusaciones contra Huawei se centraron más en el hardware y la infraestructura de telecomunicaciones, las sospechas sobre OnePlus reavivan el debate sobre el uso de datos personales y la soberanía digital.
Si las acusaciones cobran fuerza, se podrían replicar medidas similares a las de TikTok, lo que obligaría a OnePlus a reconsiderar su modelo de negocio en mercados como el estadounidense. Aún no ha habido respuesta oficial de la compañía, pero la presión internacional podría forzar cambios en sus prácticas comerciales.


















