Los datos recopilados entre 2025 y 2026 muestran que el plástico sigue siendo el principal contaminante de las playas bonaerenses, con una presencia que ronda el 80% del total de residuos relevados.
En cada recorrido aparecen los mismos protagonistas: botellas, fragmentos de envases, bolsas, sorbetes y colillas de cigarrillo. Residuos pequeños, pero persistentes, que se acumulan y se degradan lentamente en el ambiente.
Los principales residuos en las playas bonaerenses
¿Qué es lo que más estamos dejando en la arena? El “Top 5” de este año lo lideran:
1. Fragmentos plásticos (27,32%)
2. Colillas de cigarrillo (21,34%)
3. Envoltorios plásticos (8,90%)
4. Bolsas plásticas (8,17%)
5. Telgopor (7,06%)
En este contexto, los Censos de Basura Costera Marina impulsados por RECOBO (de la cual Fundación Vida Silvestre Argentina es parte) constituyen una herramienta clave para el diagnóstico ambiental, ya que permiten identificar patrones, evaluar la evolución del problema y aportar información concreta para el diseño de soluciones de alcance local, provincial y nacional. Conocer la composición de la basura marina es un paso fundamental para revisar hábitos de consumo, adaptar políticas públicas y promover regulaciones que contribuyan a frenar y revertir la contaminación por plásticos.
La basura no nace en la playa
Uno de los puntos clave que destacan los especialistas es que gran parte de los residuos no proviene del turismo costero. “La mayoría de la basura se genera tierra adentro y llega al mar a través de desagües, arroyos y ríos”, explican desde organizaciones ambientales que participan del censo.
Esta dinámica expone fallas en la gestión de los residuos sólidos urbanos, especialmente en zonas densamente pobladas del Conurbano y en ciudades sin sistemas de reciclado consolidados.
Impacto ambiental y riesgo sanitario
El avance del plástico no solo afecta el paisaje. La fauna marina confunde estos residuos con alimento, mientras que los microplásticos ingresan a la cadena alimentaria. A largo plazo, advierten los expertos, esto puede tener consecuencias directas sobre la salud humana.
Además, los municipios costeros destinan cada año más recursos a tareas de limpieza, sin lograr resolver el problema de fondo.
Un llamado urgente
El Censo, que se realiza anualmente desde 2016, busca no solo monitorear el estado ambiental, sino también impulsar políticas públicas de reducción en origen y una gestión de residuos más eficiente para mitigar una crisis que parece no dar tregua.
Sin embargo, esta tarea no solo implica a los organismos públicos sino a la pequeña o gran acción de cada ciudadano bonaerense. A través de la toma de conciencia, la acción individual y la participación en iniciativas comunitarias, las personas pueden contribuir significativamente a la protección de nuestros ecosistemas costeros.
Mientras tanto, la postal de la costa bonaerense sigue siendo la misma. Y el censo de basura vuelve a dejar una advertencia clara: sin cambios personales y estructurales, el plástico seguirá ganándole terreno al mar.
Cuidar nuestros ambientes es cuidar nuestra salud.
