El inicio del 2026 en Río Negro se presenta como un cóctel explosivo: los gremios reclaman una paritaria urgente tras meses con salarios congelados, un gobernador que advierte sobre la falta de aumentos sin una mayor recaudación, y un ministro de Hacienda, Gabriel Sánchez, que ha expuesto la crítica situación financiera de la provincia, calificando la caja provincial como “en terapia intensiva”.
La difícil situación financiera provincial
En su exposición ante la Legislatura, Sánchez no escatimó en detalles y presentó cifras preocupantes: la provincia tiene una deuda de poco más de 15 mil millones de pesos con proveedores, cantidad que coincide casi de manera exacta con el efectivo que hay disponible en caja. Esto implica que todo lo que ingresa ya está comprometido. Para ilustrar la gravedad del asunto, este pasivo representa cerca del 10% de la masa salarial mensual, lo que explica el tono sombrío del discurso oficial ante la falta de márgenes para realizar promesas de mejoras salariales.
Impacto de la recesión en la recaudación
La recaudación en la provincia no muestra signos de mejora. La reciente motosierra de Javier Milei ha repercutido en las transferencias a las provincias, lo que ha llevado a que entre octubre y diciembre los ingresos provinciales retrocedieran debido a la recesión y a la disminución del consumo. Esta situación ha generado que el término “aumento” suene más como un deseo que como una posibilidad concreta, aunque los gremios no están dispuestos a esperar más.
Conflictos gremiales y auditorías médicas
La tensión se agudiza con la nueva conducción de UnTER, liderada por Laura Ortiz, que exige una recomposición salarial “ya”, al sentir cómo sus ingresos se desvalorizan rápidamente. El gobierno mantiene que sin mayor recaudación, no hay aumentos. Esta postura se sostiene en una lógica matemática y no ideológica.
Además, persiste el conflicto en torno a las auditorías médicas. Mientras UnTER demanda su derogación, el Ejecutivo responde con un impactante dato: se han ahorrado cerca de 19 mil millones de pesos en licencias rechazadas, cifra que curiosamente se asemeja a la deuda con proveedores. Este mensaje resuena con fuerza: sin controles, la situación financiera empeora.
Dependencia del financiamiento externo
La dependencia de financiamiento externo caracteriza a la provincia, que recurre a créditos del Banco Patagonia y a préstamos internacionales del CAF, entre otros. Sin embargo, cada salvataje incurre en costos que afectan aún más los escasos recursos disponibles para salarios y obras. Las explicaciones en la Legislatura no lograron mitigar la sensación de que Río Negro vive al día y cualquier eventualidad podría detonar problemas financieros más graves.
Esperanzas en el turismo y cambios productivos a largo plazo
En el corto plazo, la esperanza se centra en el sector turístico, que a pesar de una temporada frutícola pésima, muestra buenos resultados con un 95% de ocupación en Las Grutas durante Año Nuevo y reservas robustas en Bariloche. No obstante, el riesgo de incendios en la cordillera plantea un nuevo desafío, lo que obliga a intensificar las campañas de concientización y las rondas preventivas de Protección Civil.
Mirando hacia el futuro, el cambio en la matriz productiva es crucial. Proyectos como Vaca Muerta Oil Sur, las iniciativas de GNL y las exportaciones mineras, con Calcatreu a la cabeza que iniciará su primera lixiviación de oro y plata, se presentan como apuestas para generar empleo y obtener divisas. Sin embargo, el pronóstico es claro: los resultados no serán inmediatos.
Un escenario complicado para 2026
El 2026 ha comenzado y en Río Negro la inestabilidad es palpable: el gobierno enfrenta una caja vacía, mientras los gremios preparan sus estrategias de lucha. La paritaria esperada para este mes podría marcar solo el inicio de un año lleno de incertidumbre.

















