Durante casi dos décadas, Argentina dependió del gas boliviano para satisfacer su demanda energética. Sin embargo, la cuenca neuquina de Vaca Muerta ha experimentado un crecimiento acelerado, generando más del triple de gas que todos los yacimientos de Bolivia juntos. Este cambio representa un junto histórico en la relación energética entre ambos países, que se enfrenta a un panorama transformado en donde Bolivia podría pasar de ser exportador a importador de energía.
Cambio en la Producción Gasífera
Mientras Bolivia enfrentaba un declive en su producción de gas, alcanzando apenas 26 millones de metros cúbicos diarios, Vaca Muerta emergía rápidamente. En julio, la producción argentina alcanzó 90,9 millones, en contraste con los 24,3 millones que producían los bolivianos. Este aumento en la producción de shale gas argentino fue explicado por el exministro de Hidrocarburos de Bolivia, Álvaro Ríos Roca, quien afirmó que la caída se debe a la falta de nuevas exploraciones y inversiones insuficientes para reponer reservas. “La exploración ha sido muy mínima y poco exitosa”, destacó Ríos Roca.
Exportaciones Argentinas y Nuevo Rol de Bolivia
Este contexto ha permitido que el gas neuquino comience a cruzar fronteras. A principios de este año, se realizaron las primeras exportaciones a Brasil utilizando la infraestructura boliviana, marcando un cambio en el tradicional rol de Bolivia como proveedor. “Ahora empieza a ser puente de paso para el gas de Vaca Muerta”, se sostiene en el análisis del mercado energético sudamericano.
Integración Energética en el Cono Sur
En medio de este escenario, Uruguay se está posicionando para aprovechar el auge de Vaca Muerta. Los gobiernos de Argentina y Brasil están explorando una integración energética estratégica que permita a los dos países garantizar un suministro confiable. Este análisis, que también incluye a Bolivia y Paraguay, busca definir la mejor alternativa para el desarrollo de infraestructura que facilite el transporte del gas.
El gobierno del presidente uruguayo Yamandú Orsi ha planteado la construcción de un mega gasoducto que conecte Vaca Muerta con el sur de Brasil, atravesando territorio uruguayo. Este proyecto busca aprovechar su ubicación estratégica y ser un canal confiable de distribución energética en el Cono Sur, sumando aún más complicaciones al panorama energético regional.

















