Un lagarto overo elige una casa de La Plata como hogar y vuelve a diario a buscar comida

Un lagarto overo elige una casa de La Plata como hogar y vuelve a diario a buscar comida

Durante la temporada de verano, la presencia de lagartos en zonas residenciales se vuelve más frecuente. En la Zona Norte de La Plata, un lagarto overo ha encontrado un particular lugar de encuentro, el patio de una vecina que lo recibe una vez por semana en busca de alimento.

“Viene casi una vez por semana a comer algo”, relata Mabel, residente de Villa Castells, quien alquila una vivienda ubicada a metros de 8 y 10 bis, frente al Arroyo Rodríguez. Desde hace aproximadamente quince días, Mabel observa cómo este curioso reptil se pasea por su patio, aguardando que le lance alguna comida.

El último encuentro tuvo lugar el lunes pasado, alrededor del mediodía, cuando Mabel lo vio descansando sobre el césped. Después de unos minutos al sol y de comer algunas uvas, el lagarto se marchó, como suele hacerlo, dejando solo un video que la vecina compartió con 0221.com.ar.

Lejos de ser un peligro, esta especie es inofensiva para los humanos y se comporta como un aliado natural en el control de insectos y plagas. Su dieta incluye roedores, pájaros, huevos, frutas y otros alimentos que encuentra en su entorno.

El lagarto overo: un habitante común de La Plata

El lagarto overo es el reptil más grande de la provincia de Buenos Aires y el único de su especie que puede observarse en La Plata. Puede superar el metro y medio de longitud, tiene una cola amplia con anillos marcados y su color varía entre verde oscuro y casi negro, con manchas blancas irregulares. Los machos son más grandes y presentan una papada más notoria.

De acuerdo con expertos de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) y Conicet, este reptil se adapta a diversos ambientes, aunque su preferencia son las áreas húmedas cercanas a cuerpos de agua. Frecuentemente se le encuentra en jardines y parques de zonas periurbanas, donde cava túneles poco profundos bajo piedras, troncos o escombros para refugiarse.

Entre diciembre y marzo, esta especie se observa con mayor frecuencia debido a su período reproductivo. Durante este tiempo, los machos pueden protagonizar peleas y las hembras son vistas buscando lugares para anidar, depositando entre 20 y 50 huevos en cuevas, muchas veces reutilizadas de otros animales, como las vizcachas.

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