Una historia de amor que desafía las normas religiosas y sociales sale a la luz 30 años después del inesperado encuentro entre un sacerdote y una monja. Daniel Genovesi y Mercedes Tarragona, quienes se conocieron en 1991 en la localidad santafesina de Firmat, comparten su camino lleno de desafíos, decisiones difíciles y una transformación espiritual significativa.
Los inicios de una vocación religiosa
Daniel Genovesi, originario de Venado Tuerto, sintió a los 16 años el llamado a ser sacerdote. Tras ingresar al seminario en 1981, fue ordenado el 12 de octubre de 1990. Mercedes, por su parte, comenzó su andanza religiosa a los 13 años en un convento de Avellaneda, donde tomó los hábitos a los 17.
Un inesperado encuentro que cambiaría sus vidas
Ambos cruzaron miradas por primera vez en una fiesta parroquial, donde rápidamente se hicieron amigos y comenzaron a colaborar en proyectos con jóvenes. En el proceso, sin darse cuenta, se enamoraron. “Vivíamos tan regulados por el deber ser que frente a cualquier emoción le encontrábamos enseguida un lugar. Nuestra formación era: la cabeza por encima del corazón”, relata Mercedes.
El reconocimiento de sus sentimientos no fue sencillo. “Postergaba lo que sentía, lo dejaba de lado”, confiesa Daniel, hasta que comprendió que estar con Mercedes llenaba su corazón.
La decisión de romper con el pasado
La mañana de Navidad de 1991 marcó un punto de inflexión cuando Daniel, impulsado por un sentimiento inexplicable, llamó a Mercedes. Poco después, en enero de 1992, se cruzaron en una misión en Rufino. Esa dinámica de encuentros se vio interrumpida cuando Mercedes empezó a enfrentar presiones dentro del convento por su relación con Daniel.
Desafíos tras la decisión
Ambos tomaron la difícil decisión de dejar la vida religiosa, pero no sin enfrentar el silencio y la culpa. Su salida de la Iglesia católica fue abrupta y dolorosa. “Me fui sin un abrazo, sin una bendición, sin un beso. Como si tuviera lepra”, recuerda Mercedes. Pasaron por un proceso de reconstrucción personal y emocional, atravesando un vacío social que les resultó complejo.
Una nueva vida juntos
Tras dejar los hábitos, Daniel y Mercedes formaron una familia. A pesar de los momentos de dificultad, se comprometieron en una relación que ha perdurado. Han celebrado tres ceremonias de matrimonio: la primera el 13 de noviembre de 1993, la segunda el 15 de abril de 1994 y una tercera en la Iglesia anglicana el 21 de julio de 2001.
Un camino espiritual transformador
Con el tiempo, ambos encontraron su lugar en la Iglesia anglicana. Daniel volvió al ministerio, convirtiéndose en obispo, mientras que Mercedes se enfocó en el desarrollo personal de las mujeres. Este nuevo rumbo les permitió vivir su espiritualidad de una manera más abierta y respetuosa.
Reflexiones sobre el amor y la libertad
Hoy, a sus 61 y 57 años, continúan compartiendo su vida y reflexionando sobre su historia. “Lo importante no es que algo dure para siempre, sino que uno pueda ser fiel a lo que siente”, concluye Daniel, mientras ambos sonríen, recordando su travesía y los desafíos que han superado juntos.


















