El sector asalariado formal en Argentina enfrenta un desafío constante para mantener su poder adquisitivo ante la inflación. En este contexto, un reciente informe del Observatorio de Empleo y Dinámica Empresarial (OEDE) revela disparidades significativas en los ingresos de los trabajadores según su ubicación geográfica.
Los salarios más altos se encuentran en la Patagonia
En septiembre de 2025, los trabajadores formales en Neuquén lideran el ranking de ingresos, con un salario promedio neto de $2.716.975. Este crecimiento se atribuye principalmente al auge de la actividad petrolera en la región de Vaca Muerta. A continuación, se posiciona Santa Cruz con $2.625.596 y Chubut con $2.256.286, gracias también a sus industrias mineras.
Las tres provincias mencionadas son las únicas que superan los $2 millones en salarios netos. Tierra del Fuego se acerca a esa cifra, con $1.957.050. En contraste, otras provincias como Capital Federal y Buenos Aires presentan ingresos significativamente más bajos, con $1.783.231 y $1.460.358 respectivamente.
Desigualdad salarial entre las provincias
El informe destaca que las diferencias salariales son marcadas. Por ejemplo, Santiago del Estero reporta el sueldo promedio más bajo, con $939.471, seguido por Misiones con $964.811 y Tucumán con $983.566. Estos valores contrastan fuertemente con los del sur del país, donde los ingresos son considerablemente más altos.
Desde el gobierno se ha informado que casi todas las provincias experimentaron aumentos salariales por encima de la inflación, que fue del 31,8% entre septiembre de 2024 y septiembre de 2025. Sin embargo, Santa Cruz y Chubut registraron incrementos por debajo de ese promedio.
Ajustes salariales en aumento
En cuanto a los incrementos salariales, Neuquén lidera nuevamente con un aumento del 42,2%, seguido de Río Negro con un ajuste del 41,5%. Sorprendentemente, Santiago del Estero también se encuentra en el podio con un crecimiento del 41,3%, a pesar de ser la provincia con salarios más bajos.
Este fenómeno pone de manifiesto que no hay una correlación directa entre el nivel de ingresos y el porcentaje de aumento, desafiando las expectativas tradicionales en el análisis salarial del país.
