Paritarias 2025: estatales, docentes y salud inician negociaciones con el gobierno provincial

La provincia de Santa Fe inicia este 11 de febrero su calendario paritario con una serie de reuniones clave que busca establecer directrices salariales para 2026. A las 8.30 horas, el Ejecutivo provincial recibirá a los sindicatos ATE y UPCN, quienes representan a los trabajadores estatales. El encuentro es el primer paso hacia la negociación salarial y servirá para definir las estrategias que la gestión provincial seguirá en materia de salarios.

Por la tarde, a las 15 horas, se reunirán los gremios docentes que, después de un 2025 caracterizado por la tensión y múltiples medidas de fuerza, buscan recuperar poder adquisitivo y establecer pautas para que los aumentos salariales se alineen con la evolución de los precios. La expectativa es alta tras el notable incremento de la inflación en el último año.

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Las negociaciones continuarán el jueves a las 9 horas con la convocatoria a los gremios del área de salud, también en Casa de Gobierno. Desde el Ejecutivo se subraya que el objetivo es “ordenar la discusión paritaria” y avanzar de manera “responsable”, tomando en cuenta tanto la inflación como los recursos disponibles.

El inicio de estas paritarias se produce en un contexto de elevada inflación, lo que ha reavivado la presión de los sindicatos para lograr una recomposición salarial que frene la caída del poder adquisitivo de los trabajadores.

INFLACIÓN VS. PARITARIAS: NUEVAS ESTRATEGIAS DE NEGOCIACIÓN

En 2025, las paritarias en Santa Fe se desarrollaron en un ambiente de desaceleración de la inflación, con un índice anual del 33%, muy por debajo del 114,6% registrado en 2024. Sin embargo, la dinámica de las negociaciones salariales cambió, rompiendo con la lógica tradicional de comparar directamente el índice inflacionario con los porcentajes de aumento. Se implementaron subas escalonadas, sumas fijas, pisos garantizados y ajustes posteriores, resultando en variaciones significativas según los niveles de ingresos.

Durante el primer semestre, esta estrategia permitió que los salarios acompañaran e incluso superaran levemente a la inflación, particularmente en los rangos más bajos, gracias a la aplicación de pisos salariales garantizados. Esto permitió a los trabajadores con menores ingresos obtener incrementos reales que superaron los porcentajes pactados. Por otro lado, quienes perciben salarios medios y altos sufrieron recomposiciones más ajustadas.

En la segunda mitad del año, se acordó una paritaria semestral que incluyó aumentos mensuales más limitados, pero la reactivación inflacionaria entre julio y octubre forzó al Gobierno a implementar un ajuste adicional del 3,8%, con el objetivo de mitigar desfasajes. Al cierre del año, los salarios medios y altos se ubicaron dos puntos por debajo de la inflación acumulada, mientras que los empleados de ingresos bajos presentaron una mejor cobertura gracias a las sumas fijas acordadas.

El análisis del año anterior establece que ya no alcanza con considerar solo los porcentajes, ya que la base salarial, el tiempo de pago y la inflación mensual generan desajustes que afectan el efecto real en el poder adquisitivo. Por eso, la paritaria 2025 se enfocó más en la distribución del ingreso y la sostenibilidad de los salarios más bajos que en una simple competición entre aumentos salariales e inflación.

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