El precio de la carne ha vuelto a experimentar un incremento que comienza a repercutir en la inflación. En la última semana, el valor de la hacienda en el Mercado Agroganadero de Cañuelas, principal referencia para frigoríficos y carnicerías, mostró subas cercanas al 7% en las categorías destinadas al consumo interno.
Subas en el sector cárnico y proyección inflacionaria
Este movimiento ya se está trasladando a los mostradores y podría contribuir con entre 0,3 y 0,5 puntos porcentuales al Índice de Precios al Consumidor durante el mes de febrero. El precio de la hacienda para faena, por ejemplo, saltó en pocos días de niveles cercanos a los $4.700 por kilo hasta operaciones de hasta $5.500, con mayor firmeza en los lotes especiales de mejor calidad, según datos de Infobae.
El aumento se ve amplificado en cada eslabón de la cadena. Según los operadores del mercado, el valor del animal en pie puede llegar a duplicarse al transformarse en media res, y luego volver a incrementarse en el mostrador. Por ejemplo, si el kilo del animal en pie ronda los $5.000, la media res puede ubicarse en torno a los $10.000, mientras que un corte promedio puede acercarse a los $20.000.
No obstante, este repunte se da en un contexto ya complicado. Según la última estadística del Indec, en enero la carne registró un aumento del 4,9% mensual, en contraste con una inflación de 2,9%. En términos interanuales, el incremento se ubica en un 73,4%, más de 40 puntos por encima del índice general.
Con un consumo que se mantiene en torno a los 45 a 50 kilos per cápita anuales y sin señales de una expansión inmediata de la oferta, el mercado enfrenta un equilibrio delicado. Desde el sector, estiman que a lo largo del año, el precio de la carne podría ubicarse entre cinco y diez puntos por encima de la inflación general si la restricción de oferta persiste.
