El regreso de Nahuel Gallo, el gendarme argentino secuestrado durante 448 días por el régimen venezolano, ha sido marcado por un emotivo reencuentro con su familia. A su llegada al país, Gallo se reunió con su esposa María Alexandra Gómez y su hijo de tres años, Víctor, en el Edificio Centinela de Gendarmería Nacional, en Retiro.
Noche de reencuentro tras meses de angustia
El reencuentro tuvo lugar el pasado lunes a la madrugada, cuando Gallo aterrizó en el FBO del aeropuerto de Ezeiza, en un vuelo organizado por el empresario Fred Machado, con vínculos en el ámbito deportivo. La noche se convirtió en un momento especial cuando, tras un largo tiempo separado, Gallo pudo cenar con su familia.
“Así pasamos la noche de ayer”, expresó Gómez en un posteo viral en redes sociales, describiendo su primera cena juntos. Gallo, quien había pedido carne asada argentina, reflejó el anhelo de retomar la cotidianidad tras una experiencia desgastante y dolorosa.
El estado de salud de Gallo y las secuelas de su cautiverio
Según relatos, el gendarme se encuentra bajo observación médica en el Hospital Militar Central, donde se le han realizado una serie de estudios para evaluar su condición tras haber estado en condiciones extremas en Venezuela, incluso habiendo iniciado una huelga de hambre en sus últimos días de detención. Gómez declaró: “Nahuel está en un proceso de recuperación. Su salud es lo primero”, enfatizando la necesidad de sanación tras su liberación.
María Alexandra también resaltó la intensidad del sufrimiento que enfrentó su esposo: “No fueron dos ni tres días… fueron 448 días”. Además, criticó las condiciones de vida que sufrió durante su cautiverio, describiéndolas como “asquerosas” y detallando que Gallo no recibía suficientes cuidados, lo que ha dejado huellas visibles en su salud.
Compromiso con la verdad y la justicia
En una nota realizada el mismo lunes antes de su encuentro familiar, Gómez destacó que, aunque el proceso de recuperación es primordial, también están decididos a buscar justicia por lo que vivió Gallo. “Cuando él lo considere prudente, vamos a denunciar esos crímenes de lesa humanidad”, dijo, mientras reafirmó la importancia de actuar desde la convicción profunda de que la verdad es esencial para la dignidad humana.
Por último, María Alexandra compartió el impacto emocional que tuvo el encuentro familiar y cómo el amor por su hijo ha sido una fuente de fortaleza para Gallo. “Es más fuerte de lo que ya era”, concluyó, reflejando la resiliencia necesaria para enfrentar el futuro tras un largo y difícil cautiverio.
