En una jornada electoral marcada por un notable respaldo popular, la presidenta electa Laura Fernández del Partido Pueblo Soberano (PPSO), fue la gran vencedora en las elecciones del 1.º de febrero. Obtiene más del 57% de los votos válidos en todos los cantones de las provincias de Puntarenas, Guanacaste y Limón, destacándose especialmente en el cantón de Buenos Aires, donde alcanzó un impresionante 70% de los sufragios. Este fenómeno electoral plantea interrogantes sobre la estrategia que llevó a Fernández a conquistar estos territorios.
De acuerdo con analistas políticos y ciudadanos de Buenos Aires, el éxito de Fernández en la periferia es resultado de una estrategia territorial meticulosamente diseñada que abarcó el apoyo de líderes locales y una fuerte movilización comunitaria.
Alcaldes como puerta de entrada
Un elemento clave de esta estrategia fue el rol de los alcaldes. En particular, Margoth Mora, alcaldesa de Buenos Aires, fue la primera de 18 jerarcas municipales en abandonar su partido (Liberación Nacional) para unirse a la campaña de Rodrigo Chaves, lo que facilitó el camino para la candidatura de Fernández.
En palabras del politólogo Daniel Calvo, estos alcaldes han sido fundamentales para construir y mantener activas las bases electorales en la periferia. “Esa ha sido la apuesta”, afirmó. Mora agregó que su participación fue un factor decisivo para el triunfo de la presidenta electa, colaborando activamente en caravanas y actividades proselitistas durante sus ratos libres.
Estructura partidaria y movilización
Calvo destacó la importancia de contar con una maquinaria partidaria activa que permita el despliegue territorial y la entrega de distintivos que generen identidad. En este sentido, el PPSO fortaleció su presencia en Buenos Aires con un trabajo intensivo, llevando a cabo caravanas y visitas casa por casa.
Testimonios de vecinos, como Ana Mari Herrera, confirman que esta movilización se apoyó en personas con experiencia en campañas anteriores de otros partidos, particularmente del Partido Liberación Nacional y el Partido Unidad Social Cristiana.
Priorización del territorio
Durante la campaña, Fernández enfrentó críticas por su falta de participación en debates presidenciales. Sin embargo, sus seguidores argumentan que su enfoque se centró en conectar directamente con las comunidades, una decisión que resonó en un electorado cansado de las promesas vacías de los partidos tradicionales.
Los habitantes de Buenos Aires expresaron que lo importante no eran los debates, sino la relevancia de las visitas y el trabajo en el territorio. La politóloga Kattia Benavides subrayó que el sentimiento de abandono por parte de los partidos tradicionales fue un factor determinante en la elección de Fernández como presidenta.
Vecinos se sienten olvidados por los partidos tradicionales
El politólogo Daniel Calvo indicó que en el país existen “dos Costa Rica” con realidades marcadamente diferentes. Las propuestas adaptadas a las necesidades de la periferia, como las del presidente Chaves y Fernández, han encontrado eco en un electorado que se siente ignorado.
Los testimonios de los vecinos reflejan un profundo deseo de cambio. Muchos optaron por Laura Fernández ante la sensación de olvido y abandono por parte de los partidos tradicionales. A medida que el desarrollo se ha concentrado en la Gran Área Metropolitana, los votantes buscan alternativas que destaquen por escuchar y atender sus necesidades.
Como concluyó Lidia Granados, electora del cantón, “buscamos algo que no sea de los partidos tradicionales que han estado en el Gobierno, porque queremos una opción diferente”. Este deseo se hace eco en una nueva esperanza que la gestión de Fernández podría transformar, según los testimonios de los ciudadanos que ahora esperan acciones concretas para mejorar su calidad de vida.
