La Argentina enfrenta un acelerado proceso demográfico que redefine su estructura social y económica, marcado por un significativo envejecimiento poblacional y una drástica caída en la tasa de natalidad. Este fenómeno tiene implicancias profundas en diversos ámbitos, desde la educación hasta el sistema de salud y previsional.
Caída de la natalidad y envejecimiento poblacional en Argentina
Desde 2014, se ha observado un reducción del 40% en los nacimientos a nivel nacional, con cifras aún más alarmantes en la ciudad de Buenos Aires, donde la natalidad ha caído casi un 50%. Mientras en 2015 la tasa era de 1,8 hijos por pareja, en 2025 se prevé que ratifique un descenso a 1,1 hijos, lo que plantea serias preguntas sobre el futuro demográfico del país.
Este fenómeno se atribuye a varios factores, entre ellos el acceso a métodos anticonceptivos, la revalorización del rol de la mujer en la sociedad y el estancamiento económico. Según Agustín Salvia, del Observatorio de la Deuda Social de la UCA, el freno en la natalidad en Argentina es más brusco que en otros países, y ahora tiene como protagonistas a jóvenes de sectores populares, en especial en el conurbano bonaerense y en provincias del NEA y NOA.
Impacto en el sistema educativo
El sistema educativo ya comienza a sentir las consecuencias de esta transformación, con una merma en la matrícula escolar. En el último año, hubo una disminución del 25% en las inscripciones a primer grado en la ciudad de Buenos Aires, un problema que promete intensificarse en los próximos años.
Según datos del Gobierno, hoy alrededor del 30% de las escuelas del país tiene exceso de espacio y docentes. Un relevamiento en curso busca evaluar la situación y podría llevar a una reestructuración que afecte el modelo clásico de educación pública. Lucila Marín, desde La Nación, señala que el gobierno ya considera medidas como la reducción de edificios escolares y la redistribución de alumnos.
Desafíos en el sistema de salud y previsional
El PAMI, principal prestadora de salud para adultos mayores, experimenta un crecimiento dramático de afiliados, que han pasado de 3,1 millones a 5,4 millones en 15 años, lo que representa un aumento del 74%. El sistema de salud enfrenta una mayor demanda debido a la creciente expectativa de vida, haciendo que ya casi la mitad de sus beneficiarios estén bajo tratamiento crónico.
El sistema jubilatorio también presenta graves problemas, con un aumento anual del gasto previsional y proyectándose que en 2026 el gasto alcanzará el 46% del gasto primario del Estado. La situación es crítica, ya que solo el 25% de los jubilados accede al régimen ordinario.
Transformaciones en la matriz productiva
El país muestra una alta concentración urbana, con 9 de cada 10 habitantes en ciudades. Sin embargo, se prevé un cambio en la matriz productiva, donde la energía y la minería superarán a la agroindustria en contribución económica.
Fernando Moiguer, titular de una consultora, indicó que el nuevo desarrollo económico surge del interior, con menor impacto en el conurbano tradicional. Esto plantea un dilema sobre el futuro de estas áreas, ya que seguirán concentrando población en un contexto de perspectivas económicas desalentadoras.
Frente a este panorama, es evidente que la Argentina se enfrenta a un desafío monumental en la adaptación a un cambio estructural que redefine su matriz social y productiva, tema que parece no haber sido suficientemente abordado en las políticas públicas actuales.
