La reforma laboral en Argentina enfrenta un futuro incierto mientras se espera la decisión del presidente Javier Milei sobre la reducción de impuestos coparticipables con las provincias. Esta medida busca incentivar el empleo en blanco, lo que ha llevado a intensas negociaciones en el Senado, donde la jefa del bloque oficialista, Patricia Bullrich, admite que el destino del proyecto ahora depende de la Casa Rosada.
La presión de los mandatarios provinciales
Los gobernadores, presionados por una caída recaudatoria debido a la baja del consumo, no están dispuestos a ceder más recursos. Osvaldo Jaldo, gobernador de Tucumán, advirtió que “si se reduce la alícuota con la reforma laboral, evidentemente vamos a coparticipar menos Ganancias, entonces vamos a tener más problemas económicos y financieros”. Este panorama ha generado un fuerte desacuerdo entre el Gobierno y las provincias.
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Con menos de dos semanas hasta la fecha límite establecida por Bullrich para llevar la reforma al Senado, las cuentas marcan 26 votos a favor, 25 en contra y 21 senadores indecisos, muchos de los cuales responden a los mandatarios provinciales. Esta división revela la complejidad de la situación, donde el futuro del proyecto podría depender de la resolución de las negociaciones con las provincias.
La influencia de los senadores provinciales
Los senadores que están alineados con sus gobernadores, que representan una parte significativa del total, están tomando su tiempo antes de adelantar su voto. Javier Milei y su ministro del Interior, Diego Santilli, son los encargados de discutir con ellos, aunque la decisión final recaerá en el ministro de Economía, Luis Caputo, quien además deberá gestionar una reducción del 35% al 31% en el impuesto a las Ganancias.
La potencial pérdida de fondos para las provincias podría superar los $3 billones, lo que ha llevado a los gobernadores a exigir compensaciones. Si el Gobierno no considera sus demandas, advirtieron que no contarán con los votos necesarios para aprobar la reforma laboral.
El contexto del debate legislativo
A pesar de contar con apoyo general para el proyecto, la verdadera batalla se libra en el debate específico de cada artículo, donde existen múltiples cuestiones en disputa. Los caciques provinciales controlan una docena de votos clave, sumando legisladores de distintos orígenes políticos que complican aún más el panorama.
El marco para esta discusión es amplio y se deben considerar no solo las reformas inmediatas, sino también la afectación de recursos para el sistema previsional y otros aspectos que aún requieren ajustes. Con esta doble presión, los senadores indecisos seguirán evaluando sus opciones, mientras el foco continúa en la Casa Rosada y sus negociaciones con los gobernadores.

















