La Provincia de Buenos Aires enfrenta un delicado estado financiero, evidenciado por un déficit primario equivalente al 0,7% de los ingresos, mejorando respecto al 1,0% negativo del año anterior. Sin embargo, el déficit financiero se amplía, alcanzando el 6,0% de los ingresos, lo que plantea interrogantes acerca de la sostenibilidad fiscal en el futuro inmediato.
Cinco años de rojo
El acumulado de los últimos cuatro trimestres al 3T25 pone de manifiesto la fragilidad fiscal. La Provincia muestra un margen operativo de apenas 2,6%, un déficit primario del 4,3% de los ingresos y un déficit fiscal del 7,4%. Estas cifras reflejan un deterioro significativo comparado con registros históricos.
En 15 de los últimos 20 años, el resultado primario ha sido deficitario, lo que indica un desempeño estructuralmente débil. Dentro de este contexto, el déficit del sistema previsional se presenta como uno de los principales focos de presión, situándose en 3,9% de los ingresos. Este nivel es comparable solo con los máximos observados en 2020 y 2021. Sin considerar este componente, el resultado primario habría sido negativo en 0,6% de los ingresos, sugiriendo que el problema es más profundo.
Otro punto crítico es la cobertura de intereses, que se mantiene ajustada. El margen operativo equivale a 1,1 veces los intereses, lo que deja escaso margen de maniobra ante fluctuaciones en los ingresos, incrementos de tasas o dificultades para refinanciar.
Altos niveles de apalancamiento
De acuerdo con un informe de Facimex, la Provincia de Buenos Aires concentra el mayor nivel de apalancamiento entre las jurisdicciones subnacionales. Al cierre del 3T25, el stock de deuda alcanzó US$11.600 millones, lo cual representa el 40,9% de los ingresos operativos. Esta deuda está mayoritariamente compuesta por deuda de mercado y bancaria, que constituye el 82% del total, y con una fuerte exposición a moneda extranjera, cercana al 83%.
Excluyendo los depósitos, la deuda neta se ubica en US$10.900 millones, equivalente al 38,1% de los ingresos operativos. Este perfil financiero no solo incrementa el riesgo cambiario, sino que también aumenta las necesidades de roll over en un contexto de acceso al crédito restringido.
La liquidez también resulta preocupante. Al cierre del trimestre, la Provincia contaba con depósitos por US$783 millones, lo que representa apenas 2,7% de los ingresos y 6,7% de la deuda, ambos en mínimos históricos desde 2016. Esta caja solo permite cubrir 0,9 veces los vencimientos de deuda en divisas de los próximos 12 meses, estimados en US$828 millones, dejando a la administración vulnerable ante cualquier eventualidad financiera adversa.
El mercado exige señales
A pesar del acuerdo con los bonistas remanentes del canje 2021, la Provincia aún se encuentra lejos de restablecer plenamente su relación con los mercados. El bono Buenos Aires 2037A presenta una rentabilidad de cerca de 12,3%, cifra que refleja tanto el riesgo crediticio como el historial de incumplimientos y reestructuraciones. La falta de instrumentos de corto plazo complica estimar con precisión el costo de una futura emisión, lo que sigue postergando cualquier intento concreto de financiamiento.
Los analistas advierten que el desafío principal es revertir el déficit primario y alcanzar un superávit de al menos 1,5% de los ingresos, condición necesaria para garantizar la sostenibilidad de la deuda y recuperar la confianza del mercado. Sin ese cambio, la Provincia continuará operando con márgenes estrechos, limitaciones de liquidez y un elevado nivel de apalancamiento que obstaculiza su política fiscal y financiera.
