Durante el segundo trimestre de 2025, la provincia de Buenos Aires sufrió un notable retroceso en los principales indicadores laborales, según el informe trimestral “Brechas laborales y de ingresos”, elaborado por la Unidad de Género y Economía (UGE) del ministerio de Economía provincial. La situación se refleja en una tasa de actividad que cayó 1,3 puntos y un empleo reducido en 1,5 puntos, alcanzando una desocupación del 9,4%, la cifra más alta para un segundo trimestre desde 2022.
Laura Lombardía, directora de la UGE, señaló que la matriz productiva de la provincia y su mercado interno son factores que la hacen especialmente vulnerable ante las políticas de ajuste del gobierno de Javier Milei. Destacó que las medidas recesivas han profundizado la pérdida de puestos de trabajo, incidiendo de manera particular en el empleo registrado, lo que afecta a sectores clave de la economía bonaerense.
El desempleo juvenil y la informalidad afectan más a mujeres y jóvenes
El impacto de la crisis laboral no fue uniforme, afectando más profundamente a los jóvenes. En particular, entre los varones jóvenes, las caídas en la actividad y el empleo fueron de 2,1 puntos, lo que generó un aumento de la desocupación. Por su parte, en las mujeres jóvenes, aunque las caídas fueron menores, se observó una retirada progresiva del mercado laboral y un aumento de la subocupación.
El informe también resalta el crecimiento de la informalidad, que alcanzó al 44,5% de los trabajadores bonaerenses en el segundo trimestre, con una afectación mayor en las mujeres, quienes registraron un 38,9% de informalidad frente al 37% de los varones.
Otro dato relevante es la persistente brecha salarial de género, que se ubicó en un 29,5% a favor de los varones. Además, las mujeres siguen sobrerrepresentadas en los tramos salariales más bajos, con casi 7 de cada 10 personas en el grupo de menores ingresos siendo mujeres.
Asimismo, el informe refleja cómo la carga de los cuidados sigue recayendo principalmente sobre las mujeres, limitando su inserción en el mercado laboral de calidad. Las desigualdades estructurales profundizan la brecha de género en el acceso al empleo y en los ingresos, con impactos especialmente graves para las mujeres adultas y jóvenes.














