Desde su publicación hace tres años, el libro del exsenador nacional Esteban Bullrich, en colaboración con Enrique Morad y Jorge Colina, ha planteado una propuesta de reforma institucional que busca dividir la provincia de Buenos Aires en cinco nuevas provincias. Este proyecto tiene como objetivo abordar problemas de gobernabilidad y desigualdad fiscal, buscando un mejor equilibrio en la representación legislativa nacional.
Una reforma necesaria para Buenos Aires
La división del territorio bonaerense se justifica considerando que la provincia alberga cerca del 40% de la población argentina y genera un 38% del PBI nacional. Sin embargo, recibe solo un 20% de los fondos de coparticipación federal, lo que crea una gran inequidad. Esta situación ha sido denunciada por Bullrich como un despojo de recursos que beneficia a “provincias pobres”, mientras las burocracias en La Plata administran sus intereses.
Las implicancias de una nueva estructura provincial
La propuesta de Bullrich, en su esencia, busca conformar cinco provincias autónomas que permitirían un mejor entendimiento y solución a problemáticas metropolitanas. Se sugiere la creación de la Provincia del Río de la Plata, con capital en La Plata; la Provincia de Luján, en el conurbano norte y oeste; la Provincia del Norte, en la zona agroindustrial; la Provincia del Sur, en el sector costero; y la Provincia Atlántica, con capital en Mar del Plata.
Referencias históricas y propuestas contemporáneas
A lo largo de la historia, figuras como Bernardino Rivadavia y Carlos Pellegrini han propuesto divisiones territoriales similares, reconociendo las diferencias entre las distintas regiones de Buenos Aires y su interacción con la Ciudad Autónoma. Hoy, Bullrich y otros analistas como el politólogo Andrés Malamud abogan por nuevas divisiones para resolver los problemas estructurales actuales.
El rechazo político a la propuesta
A pesar de la magnitud y relevancia de esta iniciativa, la respuesta de figuras políticas como el gobernador Axel Kicillof ha sido negativa, limitándose a descalificaciones. Esto ha planteado interrogantes sobre la voluntad política de discutir reformas fundamentales que respondan a las exigencias históricas y actuales de la provincia de Buenos Aires.
