El debate sobre el endeudamiento en la provincia de Buenos Aires se intensifica tras las recientes declaraciones del gobernador Kicillof. En un discurso en la Legislatura, advirtió que si no se aprueba el nuevo endeudamiento, el gobierno se verá “obligado” a destinar fondos que actualmente se utilizan para salud, educación y áreas sociales hacia el pago de los vencimientos de la deuda. Sus palabras han despertado críticas sobre las verdaderas prioridades del gobierno provincial.
El dilema del endeudamiento
Kicillof, quien anteriormente había calificado la deuda heredada del gobierno de Vidal como un “festival” y una “estafa”, se enfrenta a la disyuntiva de continuar pagando obligaciones que, según sus críticos, están ahogando al sistema de salud y educación de la provincia. En este contexto, más del 50% de los niños y adolescentes en la provincia se encuentran en situación de pobreza.
De acuerdo al pedido de endeudamiento presentado, el 90% de la nueva deuda se destinaría a cubrir servicios de amortización y cancelación de deudas anteriores. Se contemplan USD 1.045 millones para el pago de amortizaciones de deuda pública de 2025, USD 1.990 millones para renegociar deudas, y otros montos significativos para proyectos energéticos y de infraestructura.
Ciclo de endeudamiento: continuidad en lugar de ruptura
A pesar de las promesas de cambio, muchos analistas señalan que las políticas de Kicillof no han rompido con la lógica del endeudamiento que caracterizó las gestiones de Scioli y Vidal. La actual administración continúa sumida en un esquema que prioriza el pago de la deuda externa, dejando poco margen para mejoras en áreas críticas como la salud y la educación.
La nueva solicitud de endeudamiento, que asciende a USD 3.600 millones, eleva aún más la carga sobre el presupuesto provincial, provocando alarma entre sectores que se ven afectados por la falta de recursos. Críticos alegan que este mecanismo perpetúa un ciclo de crédito y ajuste que solo beneficia a los acreedores, mientras que el futuro de la provincia se complica.
La negociación en la Legislatura
La búsqueda de consensos en la Legislatura es clave para el avance del proyecto. Kicillof trabaja contrarreloj para obtener los dos tercios de los votos necesarios, enfrentándose no solo a la oposición sino también a divisiones internas dentro del Partido Justicialista. La necesidad de establecer alianzas ha llevado a propuestas que involucran el otorgamiento de beneficios a intendentes a cambio de su apoyo.
El clima de presión para lograr la aprobación destaca la complejidad política del momento. Desde los sindicatos, se ha instado a aceptar la deuda bajo la premisa de que, sin ella, no habría fondos para aguinaldos. Esto contrasta con demandas anteriores por mayor inversión en servicios esenciales.
La urgencia de un cambio en la política fiscal
La crítica al modelo de endeudamiento actual se intensifica entre partidos de izquierda, que argumentan que no se puede defender a la provincia mientras se perpetúa un esquema que prioriza el pago de deudas antes que las necesidades sociales. Proponen un rechazo a esta “estafa” y reivindican un cambio en la política fiscal provincial que asegure un mejor manejo de los recursos en beneficio de la población.
Desde estos sectores se exige la suspensión de los vencimientos de deuda y la apertura de auditorías para transparentar el uso de fondos. La demanda no se limita a la Legislatura, sino que se extiende a la sociedad, reclamando un enfoque centrado en las necesidades de los trabajadores y la inversión en áreas críticas como salud y educación.















