El 7 de octubre de 2023 marcó un hito trágico en la historia reciente de Israel, cuando varios kibutzim fueron blanco de un ataque devastador. En esta ocasión, un equipo de periodistas visitó aquellos lugares afectados, escuchando las desgarradoras historias de quienes habitan en estos asentamientos. A dos años del ataque, los residentes comparten sus recuerdos, sus temores y los cambios que han experimentado en sus vidas.
Recuerdos de un kibutz en crisis
Durante la visita, los periodistas recorrieron distintos kibutzim, donde los residentes relataban cómo solían vivir antes del ataque. En particular, una mujer de 45 años, madre de tres hijos, recordó con melancolía los días de paz, cuando la vida comunitaria era el eje central de su rutina. “El kibutz era un lugar de unión y alegría, con actividades para los niños y festejos que nos mantenían unidos”, expresó.
El día que todo cambió
El 7 de octubre, la tranquilidad se vio interrumpida por la violencia. Al ser sorprendidos por un ataque inesperado, muchos residentes se encontraron en situaciones desgarradoras. “Nunca imaginé que podría pasar algo así. Estábamos en nuestras casas, y de repente, todo se volvió caos”, narró un joven que asistía a la escuela en ese momento. Los ecos de las sirenas aún resuenan en su memoria.
Construyendo un nuevo futuro
A dos años del ataque, la reconstrucción avanza, aunque no sin desafíos. Algunos kibutzim han podido restablecer parcialmente sus actividades, pero numerosas familias aún lidian con la pérdida de seres queridos y la necesidad de recuperar la normalidad. “Estamos intentando volver a levantarnos, pero el miedo persiste”, afirmó una madre cuyo hijo fue afectado en el ataque.
El impacto en la comunidad local
A lo largo del recorrido, los periodistas no solo escucharon testimonios, sino que también observaron el impacto del ataque en la infraestructura de los kibutzim y en la salud mental de sus habitantes. La ansiedad y el trauma son sentimientos palpables que aún persisten, complicando la reintegración a la vida diaria. “La vida nunca será la misma, pero tenemos que seguir adelante por nuestros hijos”, expresó un hombre que decidió quedarse y reconstruir su hogar.
