El inicio de la Semana Santa 2026 marca un escenario marcado por el aumento de precios y la adaptación del consumo en Argentina. A pesar de un fuerte incremento en los costos, con alzas que alcanzarían el 63% en productos tradicionales, los hogares ajustan sus hábitos de compra y priorizan gastos específicos.
Precios en alza y consumo más racional
Las subas afectan significativamente los productos típicos de la festividad. Según datos de Focus Market, la rosca artesanal de 500 gramos pasó de $8000 a $13.000, lo que representa un aumento del 63%. La rosca de 900 gramos ahora cuesta $25.000, con un incremento del 52%, mientras que la versión industrial de 400 gramos llegó a $5150, aumentando 47%.
Los precios de los pescados también han experimentado subidas; el kilo de calamar aumentó 58%, el filet de merluza 27% y las milanesas de pescado 15%. En cuanto a los huevos de Pascua, el incremento puede llegar a 49%, con un huevo relleno de 500 gramos alcanzando un precio de $29.900, lo que supone un 36% más que el año anterior.
El aumento en los huevos de Pascua se debe en parte a un notable incremento en el precio del cacao a nivel internacional, según Damián Di Pace, director de Focus Market. “Hay una demanda externa muy firme que presiona los precios domésticos vía exportaciones”, agregó.
El e-commerce gana terreno en productos de Pascua
A pesar de la complejidad del contexto económico, las ventas por canales digitales están en crecimiento. Tiendanube reportó un aumento del 15% en las órdenes vinculadas a la festividad, vendiendo más de 73.000 productos en los quince días previos. El ticket promedio se situó en $126.435.
Los huevos de Pascua lideran ventas, seguidos de productos de producción artesanal. Franco Radavero, gerente general de Tiendanube, destacó el 143% de incremento en ventas de huevos de Pascua, evidenciando cómo el comercio electrónico se consolida como opción preferida en fechas especiales.
Durante las dos semanas previas a Pascua, en PedidosYa, la venta de huevos de chocolate creció 60% interanual en supermercados completamente online, indicando un cambio en la manera de realizar compras. Los consumidores no sólo ajustan la cantidad, sino que también priorizan canales que les facilitan comparar precios y acceder a promociones.
Viajes con decisiones más cuidadas
El turismo se perfila como uno de los principales rubros de gasto para la Semana Santa, aunque también se observan cambios en los patrones de consumo. Según Paula Cristi, gerenta general de Despegar, las búsquedas aumentaron 24% en destinos locales y 16% en internacionales en el último mes.
Los precios son un factor determinante en esta tendencia; un paquete de tres noches a Puerto Iguazú ronda los $1.1 millones por persona, mientras que un viaje a Río de Janeiro ronda los $950.000. Para dos pasajeros, algunos paquetes superan los $2.5 millones.
Los destinos locales más recurrentes son Puerto Iguazú, Bariloche, Buenos Aires y Mendoza. A nivel internacional, los más elegidos son Río de Janeiro y Santiago de Chile. Airbnb reportó un incremento del 140% en búsquedas de destinos nacionales, mientras que Booking reveló que los destinos más buscados son la Ciudad de Buenos Aires, Mar del Plata y Bariloche.
A pesar de los costos elevados, un 44% de los viajeros opta por destinos cercanos a su residencia conforme a un estudio de tendencias de viaje. La presión económica es evidente, con paquetes turísticos aumentando aproximadamente 30%
Escapadas cortas y decisiones de último momento
El comportamiento de los viajeros está cambiando en términos de tiempo para decidir. Plataforma 10 indica que el 25% de las compras de pasajes ocurre en los cinco días anteriores al viaje. “Los usuarios esperan más tiempo para decidirse”, comentó Tomás Barreiro, head de Marketing de la empresa.
Las estadías son más cortas y el interés se concentra en destinos cercanos. La última edición de 2025 ya marcó una estadía promedio de 3.1 días. En la Ciudad de Buenos Aires, el Ente de Turismo estima recibir cerca de 100.000 visitantes durante el fin de semana largo, con un impacto económico superior a $35.000 millones y una ocupación hotelera promedio del 67%.
Este panorama refleja una tendencia en el consumo: aunque no se elimina, se vuelve más estratégico, priorizando experiencias y ajustando gastos en función de promociones y financiamiento.


















