La histórica cadena de electrodomésticos Garbarino llegó a su fin tras el decreto de quiebra emitido por el Juzgado Nacional en lo Comercial N°7. Esta resolución se produjo tras el fracaso del proceso de salvataje que buscaba rescatar a la empresa y evitar su liquidación.
Quiebra decretada tras un proceso frustrado
El juez Fernando D’Alessandro firmó el decreto el 4 de marzo, determinando que no existían condiciones para continuar con el concurso preventivo iniciado en 2021. La resolución judicial señala que la compañía no alcanzó las mayorías necesarias entre sus acreedores para aprobar un acuerdo y no logró que terceros presentaran propuestas de compra en la instancia de cramdown.
La única empresa interesada, la sociedad financiera Vlinder, no presentó una propuesta formal de reestructuración. Así, el magistrado aplicó los artículos 48 y 77 de la Ley de Concursos y Quiebras, dando curso al proceso de quiebra.
Con esta decisión, se cierra un expediente que se ha convertido en uno de los colapsos más destacados del retail argentino en los últimos años.
Control judicial y confiscación de activos
Con el decreto de quiebra, Garbarino queda sin control sobre sus bienes, que serán administrados por una sindicatura designada por el tribunal. Se iniciará un proceso para identificar y liquidar los activos con el fin de pagar a los acreedores.
El juez ordenó mantener la inhibición general de bienes y notificar a registros públicos para localizar activos de la empresa. Esto incluye acciones en sociedades industriales de Tierra del Fuego, como Tecnosur S.A. y Digital Fueguina S.A..
Además, los directivos de Garbarino, incluido su presidente Carlos Rosales, y otros ejecutivos, fueron inhabilitados para ejercer el comercio hasta octubre de 2026 y también se les impuso una prohibición de salida del país.
Clausuras y verificación de acreedores
El tribunal dispuso la intervención sobre los tres locales que aún operaban bajo la marca. Se realizarán verificaciones y, si es necesario, se procederá a clausurarlos. La sindicatura tiene autorización para allanar y asegurar bienes en esos establecimientos.
Asimismo, se inició el proceso formal de verificación de créditos, mediante el cual bancos, proveedores y exempleados podrán presentar sus reclamos. El plazo para este trámite vence el 24 de junio de 2026, mientras que se esperan informes clave de la sindicatura entre agosto y octubre de este año.
El ocaso de una marca emblemática
Garbarino fue, durante décadas, uno de los referentes del comercio minorista argentino. Fundada en 1951, llegó a controlar cerca del 30% del mercado de electrodomésticos, con más de 300 sucursales y más de 5.000 empleados en sus mejores momentos.
Sin embargo, diversos problemas financieros, la caída del consumo y la falta de financiamiento deterioraron su estructura. La venta de la compañía en 2020 a Carlos Rosales no logró revertir la crisis, y la empresa vio reducida su operación a una escala mínima.
Los informes muestran que Garbarino contaba con menos de 20 empleados, apenas tres locales activos y ventas mensuales muy bajas. La falta de interesados en el salvataje selló el destino de la emblemática marca.
Así, Garbarino atraviesa la etapa de liquidación judicial, donde se buscarán identificar activos para satisfacer a los acreedores, aunque sus posibilidades son limitadas. Con esto, una de las marcas más reconocibles del retail argentino queda formalmente fuera del mapa corporativo.


















