En medio de la cosecha de 2026, la situación laboral en el sector vitivinícola se torna crítica. Con el básico de los operarios de bodegas en $790.000 y los cosechadores recibiendo $660.000, sin contar adicionales, los trabajadores se encuentran en una encrucijada. Este conflicto laboral se intensifica a medida que la cosecha avanza, y se prevé una merma que podría impactar los precios de la uva.
Foeva se prepara para un paro total
El sindicato Foeva ratificó su decisión de declararse en libertad de acción tras un plenario de secretarios generales, llevando a la ruptura de la paritaria vigente. Este jueves, se llevará a cabo una medida de fuerza sin asistencia a los lugares de trabajo, a modo de protesta. La fecha fijada es el viernes 6 de marzo, y el reclamo está centrado en la necesidad de un acuerdo salarial que respete el poder adquisitivo de los trabajadores.
El vocero del gremio, Daniel Romero, calificó la oferta de las bodegas como “miserable e inadmisible” ante el contexto económico actual. Desde la organización sindical manifestaron que la situación no les tomó por sorpresa, apuntando que los “escenarios alarmistas” propuestos por las empresas son un intento de limitar los aumentos salariales.
Análisis del acuerdo salarial y el impacto en los trabajadores
El acuerdo salarial anterior, que venció en febrero, estableció un ajuste inicial del 12% hasta agosto de 2025. En consecuencia, el salario básico de viñeros y bodegueros pasó a ser de $600.000 y $700.000, respectivamente. Con las revisiones por inflación, estos montos aumentaron hasta $660.000 para viña y $790.000 para Bodega el mes pasado.
Sin embargo, las nuevas propuestas de las bodegas para el 2026 se sitúan por debajo de lo acordado en el ciclo anterior, generando malestar entre los trabajadores. Desde Foeva, aseguran que esta realidad es hija de un esfuerzo deliberado de las empresas por desacelerar la discusión salarial, a la vez que intentan sostener la noción de una crisis profunda en la actividad.
En un contexto donde la cosecha de este año se proyecta un 25% menor que la anterior, la presión sobre los trabajadores crece. Con la demanda de una mejora salarial urgente, el conflicto en el sector vitivinícola pone de relieve las tensiones entre empresas y trabajadores en un momento crítico de la cosecha.


















