En la jornada posterior a la impactante explosión que sacudió el Polo Industrial Spegazzini, en la localidad de Ezeiza, la atención se centra ahora en la investigación judicial y en la evaluación de los daños materiales y ambientales. El estallido, ocurrido en la noche del viernes en depósitos de productos químicos y agroquímicos, dejó un saldo de al menos más de 20 heridos y una estela de destrucción que se extendió por barrios aledaños.
El foco de la investigación judicial
La Justicia Federal ya ha tomado intervención en el caso para determinar las causas precisas del siniestro, sobre el que no existen hipótesis firmes hasta el momento. Si bien circuló la versión de un posible accidente aéreo, las autoridades municipales y de Defensa Civil la descartaron rápidamente.
La principal línea de acción busca establecer si existieron negligencias en el manejo y almacenamiento de las sustancias altamente inflamables y tóxicas en las plantas afectadas, entre ellas una dedicada a la logística de productos para el agro y una de envases plásticos. La preocupación se centra no solo en la causa del inicio del fuego, sino en la responsabilidad civil y empresarial por los cuantiosos daños provocados y los costos que deberá afrontar el Estado por el gigantesco operativo de emergencia.
El intendente de Ezeiza, Gastón Granados, confirmó que la onda expansiva fue tan violenta que rompió vidrios y causó destrozos en viviendas ubicadas a más de un kilómetro de distancia, incluida la suya, dejando en evidencia la magnitud del evento.
Balance de daños y alerta ambiental
Los servicios de emergencia continúan trabajando en el lugar, ya que, si bien el incendio está contenido, aún no ha sido completamente extinguido. Las dotaciones de bomberos de varios municipios trabajaron arduamente para evitar que las llamas alcanzaran fábricas vecinas, especialmente una industria frigorífica con grandes depósitos de amoníaco, lo que hubiera desencadenado una catástrofe aún mayor.
En el plano sanitario, los hospitales de la zona fueron puestos en “código rojo” para atender a los heridos, que presentaron politraumatismos, fracturas y quemaduras de gravedad.
La emergencia ambiental se mantiene activa: una columna de humo tóxico de varios kilómetros de altura obligó a las autoridades a emitir recomendaciones estrictas para los vecinos de Carlos Spegazzini y áreas circundantes, instándolos a permanecer en sus hogares con puertas y ventanas cerradas para evitar síntomas de intoxicación.













