En un caso que conmocionó a la comunidad de Recoleta, Abel Guzmán, el peluquero acusado del asesinato de su colega Germán Medina, admitió su responsabilidad en el crimen durante la jornada de juicio que se llevó a cabo en el Tribunal. Guzmán, de 35 años, se encuentra detenido desde el incidente ocurrido el 20 de marzo de 2024.
El reconocido peluquero confesó su culpa en el juicio
“Me cegué, no controlé mi ansiedad ni mi bronca, saqué el arma y disparé,” declaró Guzmán ante los jueces, en un momento de intensa emoción. La defensa, compuesta por los abogados Claudio Domingo Severino y Ricardo Alfredo Sanetti, había anticipado que presentaría esta declaración.
El acusado relató su complicada relación laboral con Facundo Verdini, dueño de la peluquería donde ambos trabajaban, destacando que arrastraban conflictos económicos desde hacía un año. Guzmán afirmo: “El conflicto económico era con Verdini, provocó todo este desmadre e hizo que terminara todo de esta manera”. En el momento del homicidio, Guzmán aguardaba el cobro de su indemnización.
La tensión en el local se agravó por disputas relacionadas con el uso de productos de belleza. Guzmán mencionó que estos no cumplían con las normativas y que generaban conflictos con los clientes: “No eran productos aprobados, hacían tratamientos caseros,” sostuvo.
En relación con el día del asesinato, Guzmán explicó: “El día arrancó como siempre. Me dijeron que íbamos a hablar de mi indemnización, pero después me dijeron que lo veíamos al día siguiente.” La situación escaló cuando escuchó a Medina decir que lo despedirían, lo que desató su ira: “Me cegué, no controlé mi ansiedad ni mi bronca, saqué el arma y disparé. No medí las consecuencias”.
Tras el disparo que le costó la vida a Medina, Guzmán se dio a la fuga y fue capturado 70 días después del episodio, momento que describió como motivado por el miedo a quedar detenido: “Me escapé porque tenía miedo de quedar preso,” admitió.
Con visible angustia, el pelquero agregó: “Me angustié por lo que hice, de arruinar mi vida, la de mi familia. La de mis compañeros, la de Medina. A partir de ahí, cambió completamente mi mundo. Me quedé desempleado, sin indemnización, sin futuro, no tengo las palabras para transmitir la angustia que me pasa por lo que viví.”
Finalmente, Guzmán pidió disculpas a todas las personas afectadas por su acto: “Les pido disculpas a todas las personas a las que hice daño, a la familia de Medina y a mis compañeros. Nadie se merece terminar de esa manera”.
