El bajo rating sigue siendo una constante en la transmisión por YouTube del juicio conocido como los “Cuadernos de las Coimas”, que tuvo su cuarta audiencia ayer martes en la sala digital del Tribunal Oral Federal N°7. Este proceso judicial ha sido esperado con gran expectativa en algunos sectores de la sociedad, especialmente entre quienes se oponen al kirchnerismo.
Desinterés público en el juicio de los cuadernos
Cerca de 416 usuarios estaban conectados a las 15:06, y el número descendió a 390 a las 15:20. La realidad es que, a pesar de la relevancia del caso, que involucra a figuras como Julio De Vido, actualmente preso, y a Cristina Fernández de Kirchner, acusada de liderar una asociación ilícita, el interés parece ser limitado. Esta audiencia, en la que participaron jueces y abogados, no alcanzó más de 200 visualizaciones simultáneas en la transmisión.
Este desinterés en la audiencia ha sido comparado con una banda de cuatro músicos tocando para ocho personas, reflejando así la desconexión entre el proceso judicial y el público en general. Sin embargo, la sesión estuvo marcada por la participación de los jueces, quienes también hubo de abordar otro caso en la mañana relacionado con Aysa-Odebrecht.
Testimonios claves y revelaciones impactantes
Durante la jornada, se presentó la declaración de Ernesto Clarens, un antiguo operador financiero que, a sus 75 años y con problemas de salud, está imputado en diversas causas. Aunque no compareció de manera presencial, su testimonio fue leído por los secretarios del Tribunal. Clarens es acusado de ser parte de una red que facilitó 175 coimas, vinculando a figuras centrales del kirchnerismo, incluyendo a Néstor Kirchner.
El relato de Clarens remite a sus inicios como operador financiero y sus vínculos con grandes figuras de la política. En sus declaraciones se menciona que “las mayúsculas le corresponden al original del expediente”, implicando una intensa historia de gestión de fondos ilegales.
El rol de Hernán Del Río en la trama
Otro personaje relevante es Hernán Diego Del Río, un ex remisero implicado en llevar paquetes relacionados con las coimas. Su historia revela un perfil menos glamoroso de la corrupción, al manifestar que, a pesar de su implicación, su situación económica no refleja riqueza. “No me hacía rico siendo remisero”, afirmó, subrayando las desigualdades en la red de coimas.
Del Río está actualmente en una posición vulnerable, obligado a presentarse ante la justicia regularmente. Su condición de “tapado” en este entramado resalta las diferencias entre las esferas de poder y quienes operaban en su sombra.

















