El Gobierno ha confirmado que en abril de 2026, las jubilaciones, pensiones y asignaciones de ANSES volverán a actualizarse en base a la inflación, siguiendo el esquema de movilidad vigente. Este mecanismo ajusta los haberes de manera mensual, tomando como referencia el Índice de Precios al Consumidor (IPC) de dos meses anteriores.
En este caso, el aumento se calculará en función de la inflación de febrero, que se ubicó en 2,9%. A partir de este dato, ya se pueden proyectar los nuevos valores de las jubilaciones mínima y máxima, que impactarán en millones de beneficiarios en todo el país.
Este ajuste se suma a los incrementos que se vienen aplicando mes a mes desde el cambio en la fórmula previsional, con el objetivo de que los ingresos acompañen la evolución de los precios. El aumento será automático, por lo que no será necesario realizar ningún trámite para percibirlo.
Jubilación mínima
Con el incremento previsto para abril de 2026, la jubilación mínima pasaría de los valores actuales cercanos a los $369.600 a $380.319,31. Este monto corresponde al haber base, sin incluir el bono extraordinario que el Gobierno viene otorgando a quienes perciben los ingresos más bajos.
En los últimos meses, ese bono se mantuvo en $70.000, lo que permite elevar el ingreso total de quienes cobran la mínima a $450.319,31 mensuales.
El refuerzo no forma parte de la fórmula de movilidad, sino que se define de manera adicional para compensar el impacto de la inflación en los sectores más vulnerables. El esquema actual establece que:
Quienes cobran la mínima reciben el bono completo.
Quienes superan ese monto lo perciben de forma proporcional.
Quienes están por encima de cierto umbral no lo reciben.
Este complemento es clave, ya que representa una parte significativa del ingreso mensual de los jubilados de menores recursos. Además, la actualización mensual busca evitar que los haberes queden atrasados frente a la inflación, algo que ocurría con esquemas anteriores de ajuste trimestral.
Sin embargo, especialistas advierten que el impacto real depende de si los aumentos logran acompañar el costo de vida, especialmente en rubros como alimentos, medicamentos y servicios.
Jubilación máxima
En el otro extremo del sistema previsional, la jubilación máxima también se actualizará en abril. Según las proyecciones, el haber máximo pasará a ser de $2.559.188,81.
Este valor corresponde al tope del sistema jubilatorio y se ajusta de la misma manera que el resto de las prestaciones, es decir, según la inflación. A diferencia de la jubilación mínima, en este caso no se aplica ningún bono adicional, por lo que el aumento se refleja únicamente en el haber base.
El incremento en las jubilaciones máximas responde a la misma lógica que el resto del sistema:
Actualización mensual por IPC.
Ajuste automático sin necesidad de trámites.
Impacto directo en el ingreso mensual.
Este tipo de haberes corresponde a personas que realizaron aportes más altos durante su vida laboral, por lo que reciben ingresos superiores dentro del sistema previsional.
En términos generales, la diferencia entre la jubilación mínima y la máxima refleja la estructura del sistema argentino, que combina proporcionalidad con mecanismos de redistribución. El aumento de abril vuelve a poner en evidencia el rol central de la inflación en la determinación de los ingresos previsionales.
Cada variación del IPC impacta directamente en los haberes, lo que convierte a la evolución de los precios en el principal factor que define cuánto cobran los jubilados mes a mes.
En este contexto, la actualización de abril representa un nuevo ajuste dentro de un esquema que busca mantener el poder adquisitivo, aunque el resultado final dependerá de cómo evolucionen los precios en los próximos meses.

















