En medio de una tendencia preocupante, el cierre de empresas en Argentina continúa avanzando, dejando tras de sí un saldo alarmante. Según datos oficiales de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT), en los últimos 22 meses se han perdido cerca de 20.000 firmas y más de 260.000 puestos de trabajo.
Septiembre y los números recientes de cierres
En septiembre, el último mes con datos disponibles, se registraron 970 empresas que cerraron sus puertas, lo que afectó a 4.360 trabajadores. En lo que va de 2025, el número total de empresas con al menos un empleado se redujo de 499.682 en diciembre de 2024 a 492.223 en septiembre de este año, marcando una disminución de 7.459 unidades productivas en nueve meses.
Caída continua de empleos registrados
Durante el mismo período, la cantidad de trabajadores registrados cayó de 9.647.751 a 9.576.189, lo que se traduce en 71.562 empleos menos. Si se amplía la comparación hasta noviembre de 2023, cuando el sistema de riesgos del trabajo contabilizaba 511.337 empleadores y 9.840.290 trabajadores, se observa una caída neta de 19.114 empleadores entre noviembre de 2023 y septiembre de 2025, casi 30 empresas menos por día.
Los sectores más afectados
Los sectores donde se registró el mayor impacto en términos de empleo incluyen la construcción, la industria manufacturera, el comercio y el sector público. Tras cerrar 2023 con 512.898 empresas, el número comenzó a decrecer, afectado por la devaluación y el ajuste fiscal. Esto se reflejó especialmente en el ámbito de la obra pública y privada, así como en el empleo estatal. Aunque se observó una leve recuperación posteriormente, el descenso se reactivó en septiembre del año pasado.
Contexto económico y razones del cierre
La pérdida de empresas y empleos se atribuye principalmente a despidos, retiros voluntarios y cesantías en ambos sectores, pero con un impacto significativo en la industria manufacturera. La creciente informalidad también contribuye a esta situación. Este panorama se enmarca en un contexto donde el consumo no logra reactivarse, debido al aumento del desempleo y la caída de los ingresos familiares. Las dificultades económicas se ven acentuadas por el incremento en las tarifas de servicios como electricidad, gas y expensas, lo que restringe aún más la disponibilidad de dinero para necesidades básicas.
