En el marco de la paritaria docente, la Unión de Docentes Argentinos (UDA) expresó su rechazo a la propuesta salarial del Gobierno provincial, advirtiendo sobre el creciente descontento en el sector. Los docentes consideran que los ingresos actuales resultan insuficientes ante el elevado costo de vida. La vocal de la Secretaría de Nivel Medio del gremio, Estela Urueña, informó que la oferta vigente establece un salario mínimo de $850.000 para el cargo testigo de maestro de grado, que incluye 15 horas del nivel secundario y 12 del nivel superior. Sin embargo, enfatizó que la propuesta está “lejos de la realidad”, dado que la canasta básica de una familia tipo alcanzó los $1.400.000 en febrero.
Urueña agregó que “la gente plantea que no puede llegar a fin de mes, que vive pagando con tarjeta de crédito y muchas veces tiene que refinanciar”. En este contexto, el gremio se encuentra en estado de alerta y movilización, a pesar de estar en plena conciliación obligatoria y negociación paritaria. La dirigente aclaró que las manifestaciones actuales son autoconvocadas y no se originan en los sindicatos.
De cara a una nueva reunión paritaria programada para mañana al mediodía, UDA está llevando a cabo consultas a sus afiliados para definir los pasos a seguir. Hasta el momento, a través de una encuesta, más de 2.700 docentes han participado, manifestando que el salario mínimo debería alcanzar los $1.200.000. “La idea es saber qué piensan los docentes, cómo vamos a continuar y qué medidas proponen”, explicó Urueña.
La dirigente también cuestionó la afirmación gubernamental que sugiere que la mayoría de los docentes cuenta con dos cargos. Destacó casos concretos que evidencian la situación salarial actual, como por ejemplo el de una docente de primaria con dos cargos y 12 años de antigüedad que percibe aproximadamente $1.200.000, y otra de secundaria con 16 horas y 18 años de antigüedad, cuyo salario neto ronda los $900.000 tras descuentos.
Además de los reclamos salariales, UDA presentó otros puntos en la mesa de negociación. Entre ellos, la posibilidad de que los preceptores vuelvan a inscribirse en las juntas de clasificación del nivel secundario, algo que no ocurre desde hace más de dos décadas. También expresaron su preocupación por las demoras en el pago de haberes y la extensión de los circuitos administrativos tras el traspaso de trámites al Ministerio de Trabajo, lo que ha complicado la gestión relacionada con altas y bajas docentes.
Urueña subrayó que el conflicto debe ser analizado en un contexto más amplio y aseguró que la situación salarial afecta directamente la calidad de vida de los trabajadores. “Los docentes tenemos derecho a enseñar, pero también a un salario digno que nos permita vivir”, concluyó. En medio de esta tensión, crece la expectativa por la próxima reunión paritaria, donde el sector aguarda una mejora en la oferta que permita destrabar el conflicto.















