En la localidad de Suipacha, a tan solo 1 hora y 40 minutos de Capital Federal, la producción artesanal de quesos ha tomado un impulso notable, gracias a iniciativas familiares que combinan tradición y calidad. Dos emprendedores, Daniel Rigabert y Marcelo Lizziero, han sido claves en el desarrollo de este sector, que atrae tanto a turistas como a aficionados al queso.
Fermier y su legado quesero
Daniel Rigabert, ingeniero agrónomo y fundador de Fermier, destaca el arduo trabajo que implica la tarea de tambero: “El ordeñe es a las 3.30 y a las 15.30, todos los días del año”. En su establecimiento, unas 200 vacas proveen, en promedio, 24 litros de leche diarios, que son utilizados para elaborar 20 variedades de quesos, ganando notoriedad por su brie y camembert, además de otros quesos tradicionales.
Ubicada en 126 hectáreas, la quesería ha forjado lazos con reconocidos restaurantes, incluyendo Anchoíta y Carne, de Mauro Colagreco. Daniel, quien trasladó sus aprendizajes de quesería desde Francia, comentó que desde sus inicios ha alimentado su pasión por producir quesos finos con un carácter distintivo.
Cabaña Piedras Blancas y la producción de quesos de cabra
Por su parte, Marcelo Lizziero, oriundo de Mercedes, llegó a Suipacha para comenzar su carrera como veterinario. Con un enfoque en quesos caprinos, en Cabaña Piedras Blancas el ordeñe de sus 450 cabras de la raza saanen se realiza dos veces al día. Lizziero enfatiza la diferencia en la carga de trabajo entre la producción de leche de cabra y de vaca, destacando que “la principal diferencia está en la reproducción” de cada animal.
Su dedicación ha dado frutos: comenzó a elaborar quesos en 1992, siguiendo recetas europeas, y ha cultivado una reputación bien ganada por sus productos. La producción llega a 200.000 litros anuales de leche de cabra, además de trabajo continuado con leche vacuna. Con productos como el cabrabert, Marcelo afirma que han llenado un vacío en el mercado argentino relacionado con la calidad.
Rutas del queso en Los Toldos
A unos 20 minutos de Suipacha, Los Toldos se destaca por sus queserías, especialmente la Quesería Los Holandeses, una tradición familiar que ha perdurado desde la llegada de la familia Doeswijk a Argentina en la década de 1950. Hoy, la producción se encuentra a cargo de Santiago, quien enfatiza el uso de métodos artesanales que evitan el uso de aditivos industriales. “Con 10 litros de leche obtenemos un kilo de queso”, explica.
Otro establecimiento significativo en la zona es Quesos de Abadía de Los Toldos. Con una producción orientada al gouda, cuentan con un proceso completo que abarca desde la crianza de terneras hasta la pasteurización de la leche. “Producimos unos 9.000 litros diarios de leche”, detalla Mariana Rius, gerente de la fábrica.
Otras opciones para los amantes del queso
En Los Toldos, también se pueden encontrar quesos de la Quesería Los Lube, que ha estado en funcionamiento desde 1963. Este emprendimiento familiar destaca por su trabajo de campo integral, elaborando quesos de calidad superior. Además, al igual que en otras queserías de la región, los visitantes pueden disfrutar de tours y degustaciones de productos, resaltando la riqueza del oficio quesero en esta área de Argentina.
La combinación de tradición, calidad y el amor por la producción artesanal ha permitido que Suipacha y Los Toldos se conviertan en destinos relevantes para los amantes del queso en Argentina, ofreciendo una experiencia única tanto para los locales como para los turistas.


















