El COVID-19 ha resurgido como tema prioritario en la salud pública de Argentina, impulsado por un aumento reciente de contagios en la provincia de Formosa. Ante la situación, las autoridades sanitarias han reactivado medidas preventivas, reabriendo así el debate sobre la baja cobertura de vacunación que afecta a los sectores más vulnerables de la población.
El rol de la vacunación en la lucha contra el COVID-19
A pesar de que la vacunación contra el SARS-CoV-2 es voluntaria, el Ministerio de Salud continúa promoviendo su importancia como un acto de responsabilidad social. Actualmente, las vacunas disponibles en el sistema público incluyen formulaciones actualizadas, tales como Spikevax (Moderna) y la versión bivariante de Pfizer-BioNTech. También se ha comenzado la distribución de ARVAC, la vacuna argentina basada en proteínas recombinantes, en farmacias.
El infectólogo pediatra Eduardo López destaca que las vacunas actuales ofrecen una protección significativa contra variantes recientes como JN.1 y XFG, conocida como “Frankenstein”. Estos inmunizantes proporcionan “presión cruzada” que ayuda a prevenir casos severos, especialmente en personas mayores de 50 años y aquellos con comorbilidades. No obstante, enfatiza que el nivel de vacunación está lejos de lo ideal.
Nuevas recomendaciones y grupos prioritarios
El Ministerio de Salud ha actualizado sus recomendaciones de vacunación basándose en factores de riesgo. Las condiciones que colocan a una persona en situaciones más vulnerables incluyen:
- Diabetes
- Obesidad
- Enfermedades cardíacas o respiratorias crónicas
- Patologías renales
- VIH
- Cáncer activo
- Fibrosis quística
- Trasplantes
- Enfermedades autoinmunes tratadas con inmunosupresores
- Síndrome de Down
- Desnutrición grave
A pesar de estas recomendaciones, la vacunación ha disminuido drásticamente. En 2023 se administraron 3,8 millones de dosis, cifra que cayó a 1,7 millones en 2024, y de acuerdo a los registros, solo 343.000 aplicaciones han sido registradas hasta noviembre de 2025. Esta situación es atribuida a factores como la falta de percepción del riesgo, la propagación de información falsa, problemas logísticos y cambios en el personal encargado de la vacunación.
Impacto de la propagación del COVID-19 en Formosa
En la provincia de Formosa, el reciente brote ha llevado a la implementación de medidas básicas de prevención, tales como el lavado frecuente de manos, el uso de barbijo en espacios cerrados, y la ventilación cruzada. A pesar del aumento en los diagnósticos, hasta el momento no se han reportado internaciones graves.
Desde el comienzo de la pandemia hasta mediados de noviembre de 2025, Formosa ha acumulado más de 151.000 casos confirmados, con casi la totalidad recuperados y 1.351 fallecimientos. Sin embargo, la inquietud persiste entre los especialistas, quienes advierten que mientras la vacunación continúe en niveles bajos, el riesgo de un aumento en los casos seguirá latente.
