El Comando Conjunto Antártico (COCOANTAR), bajo la dirección del contralmirante Maximiliano Mangiaterra, enfrenta una seria denuncia de contaminación ambiental en la base antártica conjunta Petrel. Este informe coincide con el proceso de recuperación de la base, que se prepara para convertirse en un nodo estratégico para la movilización de personal y carga entre los medios navales y aéreos hacia el interior de la Antártida.
Denuncias por prácticas irregulares en la base Petrel
El segundo jefe de la base, en un memorando fechado el 10 de enero, comunicó a sus superiores que el capitán de fragata de Infantería de Marina (CFIM) Cristian Gabriel De Gregori había cometido incumplimientos a la normativa ambiental vigente y maltratos sistemáticos al personal. Las denuncias incluyen órdenes directas para la eliminación inadecuada de residuos, como combustibles y aceites, a través de vertidos y quema en una batea metálica, lo que representa un grave riesgo para el ecosistema antártico.
El informe señala que estas prácticas provocan una contaminación crítica del suelo y afectan a la fauna local. “Las acciones del capitán De Gregori, de ser confirmadas, podrían acarrear serias consecuencias para el país”, advierte el documento.
El tratamiento de residuos en la Antártida
En la región antártica, los residuos se clasifican en cuatro grupos: Grupo 1 (madera, papel y restos de comida), Grupo 2 (caucho y envases metalizados), Grupo 3 (residuos peligrosos) y Grupo 4 (vidrios y hormigón). Cada grupo requiere un tratamiento específico antes de su evacuación hacia el continente, donde son transportados principalmente por el rompehielos ARA Almirante Irizar.
El proyecto de planta de tratamiento de aguas residuales de la base Petrel, iniciado en 2022, aún no está terminado, a pesar de contar en 2024 con una asignación presupuestaria cercana a los $100.000.000.
Se considera que solo ciertos residuos orgánicos pueden ser tratados en la Antártida, y la quema a cielo abierto está prohibida, reflejando la necesidad de asegurar la preservación del medio ambiente en esta región vulnerable.
Investigaciones sobre maltratos y liderazgo deficiente
La situación en la base Petrel ha generado un clima de tensión, con denuncias de maltratos sistemáticos por parte del capitán De Gregori hacia el personal, lo que incluye un uso de lenguaje intimidatorio y hostil. Esta falta de conducción puede acentuar conflictos en un entorno aislado y con condiciones climáticas rigurosas.
Psicólogos especializados advierten que el aislamiento en bases antárticas puede exacerbar pequeños conflictos si no hay un liderazgo adecuado. La duración prolongada en espacios confinados hace que temas como la distribución del trabajo y el tiempo libre se conviertan en problemas más serios si el mando no gestiona adecuadamente los conflictos.
