Cómo Santa Fe manejó salarios e inflación en 2025: un nuevo enfoque en las paritarias

El año 2025 fue crucial para la economía de Santa Fe, marcada por una inflación que cerró en 33%, lo que representó una notable desaceleración respecto al 114,6% registrado en 2024. Esta situación generó diversas lecturas sobre el impacto de los ajustes salariales, que se aplicaron considerando tanto porcentajes como sumas fijas para adaptarse a la dinámica del costo de vida.

Los datos del IPEC aseguraron que, aunque los últimos meses del año presentaron un piso mensual superior al 2%, el primer semestre mostró una inflación acumulada del 16,4%, mientras que en la segunda parte del año el incremento fue del 14,3%. Sin embargo, la mejora en la inflación no elimina las preocupaciones de cara a 2026, ya que la variación de precios continúa siendo un factor determinante.

Paritarias de Santa Fe: cómo se negociaron los aumentos salariales en 2025

Durante el transcurso de 2025, la administración provincial y los gremios de trabajadores estatales realizaron tres instancias formales de negociación salarial, siendo necesarios dos ajustes adicionales a lo largo del año para mitigar los efectos de la inflación. Esta estrategia incluyó aumentos porcentuales, combinados con pisos garantizados, especialmente diseñados para proteger el poder adquisitivo de los sectores con menores ingresos.

En el primer trimestre, se acordó un aumento del 5% con base en diciembre, que se distribuyó en dos tramos. A este esquema se incorporaron mínimos que garantizaban que ningún trabajador recibiera menos de $120.000 en concepto de remuneración trimestral. Este abordaje benefició especialmente a los salarios más bajos, que recibieron un aumento real que superó lo estipulado inicialmente.

Asimismo, en el segundo trimestre, se pactó un aumento del 8% sobre la base de marzo, distribuido en tres partes, incorporando un ajuste por la inflación acumulada del primer trimestre, que había alcanzado el 9,5%. En este caso, el piso garantizado fue de $75.000, lo que también benefició a numerosos trabajadores de salarios medianos y bajos, quienes cerraron el primer semestre con una recomposición del 18,3%, un porcentaje que apenas superó la inflación acumulada hasta junio.

¿Qué pasó en la segunda mitad del año?

En la segunda mitad de 2025, las paritarias fijaron un 7% de aumento, con base en junio, distribuido en seis tramos mensuales. Esta decisión permitió mantener aumentos prácticamente en todos los meses del año, aunque con porcentajes más moderados.

Se implementaron nuevos pisos garantizados que llegaron a $70.000 en diciembre, enfocados en los salarios más bajos. Sin embargo, la inflación mensual continuó su leve ascenso entre julio y octubre. Ante este escenario, el Gobierno otorgó en noviembre un ajuste adicional del 3,8% para aquellos salarios que mostraban rezagos, en un contexto donde la inflación había alcanzado el 8,8% en ese período.

Así, un trabajador que solo percibió aumentos porcentuales vio una recomposición del 10,8% en el segundo semestre, lo que evidencia las diferencias en los efectos de los acuerdos salariales.

La comparación final entre salarios e inflación

Al observar el año en su totalidad, los salarios medios y altos solo acumularon un incremento del 31%, dos puntos porcentuales por debajo de la inflación anual del 33%. Esta discrepancia fue el núcleo de varios reclamos gremiales, que argumentaban que los salarios aún arrastraban pérdidas cuando se comparaban con el inicio de 2024. Por su parte, desde el Gobierno se destacó que, en la primera mitad del año, los salarios lograron superar a la inflación y que la desaceleración de precios facilitó una política salarial más ordenada.

A pesar de ello, la percepción entre trabajadores de ingresos medios y bajos fue diferente. Los pisos garantizados no solo elevaron la recomposición real, sino que en muchos casos superaron los porcentajes acordados. Esto situó a este segmento de la población en una mejor posición frente a la inflación en 2025.

Por qué ya no alcanza con mirar solo el porcentaje

Una de las características distintivas de la paritaria 2025 fue que los aumentos se calcularon sobre una base fija, la cual se fue desactualizando conforme avanzó el año. Por el contrario, la inflación continuó su progresión de manera mensual y acumulativa, generando desfasajes temporales entre lo acordado, lo liquidado y lo que realmente se percibió. Este fenómeno dio lugar a la necesidad de realizar ajustes posteriores y subrayó la inevitabilidad del tiempo entre la negociación y el efectivo pago de los aumentos.

En este contexto, tanto el Gobierno provincial como los gremios optaron por ceder posiciones y desarrollar una estrategia que priorizara la sustentabilidad de los ingresos más bajos, sin desestimar la evolución de los precios. El resultado fue un año de desaceleración inflacionaria y una paritaria que se evaluó no solo en términos porcentuales, sino también a través de la distribución de los aumentos, con sumas fijas que apoyaron ingresos e intentaron atender primero a quienes más lo necesitaban.

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