Los problemas económicos que enfrenta el sector lácteo argentino han tenido un nuevo capítulo con la confirmación del cierre de la empresa ARSA, que supo abastecer a 70.000 comercios en todo el país mensualmente. A pesar de su amplia distribución, la firma no logró mantenerse a flote y se vio obligada a cerrar tras el fracaso de un concurso preventivo iniciado en abril de 2024.
Cierre oficial de ARSA
La situación financiera de ARSA se deterioró de forma significativa, culminando en un concurso preventivo que no atrajo interés de posibles compradores. A pesar de los esfuerzos realizados por la compañía para encontrar un nuevo dueño, no hubo oferentes dispuestos a asumir la responsabilidad de continuar con las operaciones. Esta decisión marca un importante cambio en el mercado lácteo, donde la marca era conocida por sus productos, entre ellos los populares Shimmy y Sancorito.
Gestión y desafíos económicos
Hasta hace aproximadamente dos años y medio, ARSA estaba bajo la gestión del grupo Vicentin. Actualmente, pasaba por una administración que incluía a los empresarios venezolanos Manuel y Alfredo Fernández, quienes también dirigen La Suipachense. Durante el concurso preventivo, la empresa argumentó que la inflación elevada y las políticas de control de precios perjudicaron su situación. Sin embargo, desde el sector lácteo hay voces que apuntan a un mal manejo interno como un factor determinante en el descalabro de la empresa.
La quiebra de ARSA pone de relieve las tensiones que enfrenta la industria láctea en un contexto económico complicado, provocando preocupación entre los trabajadores y proveedores que dependían de su operación.


















