En la emblemática esquina de Avenida del Libertador y Coronel Díaz, el Café Tabac, fundado en 1968, se ha convertido en un símbolo de la cultura porteña. Durante más de cinco décadas, este establecimiento ha sido el escenario de numerosas reuniones de figuras del poder, la política y la farándula, caracterizándose por su atmósfera auténtica y sofisticada. Sin embargo, en un cambio significativo, Tabac ha comience a atraer a una nueva generación de jóvenes que han transformado el lugar en una suerte de “Tinder gastronómico”.
Un punto de encuentro de poder y conversación
Históricamente, personalidades como Horacio Rodríguez Larreta y Carlos Menem han frecuentado Tabac. Larreta, conocido por visitar a las 7 de la mañana, se sentaba a planificar la gestión del PRO que luego lo llevaría a la presidencia en 2015. Menem, por su parte, dejó marcada su huella en una servilleta que el mozo Jorge Soirejman conserva como reliquia, en la que prometía ser presidente.
En el café se gestaron decisiones cruciales del país. Por ejemplo, en 1989, Tomás Eloy Martínez recibió información que inspiró su novela Santa Evita, todo en medio de una conversación con el ex jefe de Inteligencia del SIDE.
Transformación y renovación
En 2014, Tabac cerró por un año y medio para someterse a una renovación integral. Bajo la dirección de los españoles Sarlenga y Conde, se restauraron elementos originales y se modernizó la cocina. El café reabrió en 2015, manteniendo su equilibrio entre la tradición y la modernidad, ofreciendo precios acordes a la calidad del servicio.
La pandemia trajo consigo otra transformación. Desde 2021, el espacio se adaptó con mesas coloridas y un ambiente más despejado, convirtiéndose en un destino popular en las redes sociales. En plataformas como TikTok, ha sido apodado “el nuevo Tinder”, atrayendo a un público juvenil que disfruta de momentos de socialización.
Una fusión entre generaciones
Tabac ha logrado establecer un ambiente en el que coexisten diferentes generaciones. Mientras un ex ministro lee el diario, jóvenes piden Aperol Spritz, disfrutando de un menú variado que va desde medialunas hasta opciones vegetarianas. Este espacio ha hecho de su versatilidad su sello distintivo, adecuado tanto para un desayuno tranquilo como para una cena entre amigos.
Así, en un Buenos Aires marcado por lo digital, Café Tabac no solo se mantiene como un referente del pasado, sino que también se reinventa, demostrando que los espacios de encuentro pueden adaptarse a los tiempos, permitiendo que la generación Z redescubra el arte de socializar cara a cara.


















