Bullrich acelera el juego en el Senado: busca dos votos clave para la reforma laboral

Bullrich acelera el juego en el Senado: busca dos votos clave para la reforma laboral

La jefa de La Libertad Avanza, Patricia Bullrich, ha establecido un cronograma con el objetivo de discutir y aprobar la reforma laboral en el Senado antes de finalizar el año. Con la intención de comenzar los plenarios de comisiones el miércoles próximo, Bullrich espera recoger sugerencias de sus aliados para elaborar un dictamen antes del fin de semana. Su meta es obtener dos votos adicionales para garantizar una votación tranquila en el recinto.

La suma de apoyos incluye un total de 36 votos provenientes de diversas fuerzas: La Libertad Avanza (21 votos), Unión Cívica Radical (10 votos), PRO (3 votos) y la dupla misionera bajo el liderazgo de Carlos Rovira. Sin embargo, el oficialismo enfrenta incertidumbres, especialmente con la senadora pampeana del PRO, Victoria Huala, quien ha mostrado inclinación a votar con la oposición durante este año.

Los límites de la reforma laboral

Dentro del oficialismo se trabaja para asegurar dos votos adicionales, tarea complicada debido a la complejidad del proyecto. La dupla de Provincias Unidas, conformada por el correntino Carlos Espínola y la cordobesa Alejandra Vigo, ha mostrado cierta mesura. “Hay acuerdo en discutir una reforma, pero lo que mandó el gobierno es difícil. Muchos títulos, muchos puntos y se pierde el foco”, expresó una fuente del bloque a Letra P.

Asimismo, la senadora Flavia Royón, de Salta y cercana al gobernador Gustavo Sáenz, subrayó que “Argentina necesita una reforma laboral que modernice los métodos y mecanismos de contratación”. Sin embargo, advirtió sobre los riesgos de apresurar el tratamiento de un proyecto de tal envergadura, insistiendo en la necesidad de un debate serio y técnico que evite un error histórico.

El panorama se complica aún más con la ausencia de los 28 senadores de Unión por la Patria, que se han opuesto al proyecto y que este jueves se reunieron con las autoridades de la CTA. Sin su apoyo, el oficialismo dependerá de los bloques provinciales, donde la mayoría de los actores son reticentes a dar el primer paso.

Los aliados que no llegan

Con la dupla de Santa Cruz inclinada a votar en contra, Bullrich busca suavizar la postura de los gobernadores representados en el Senado. La influencia de los sindicatos petroleros se vuelve crucial, especialmente en Chubut y Neuquén, cada una con un monobloque. Otra senadora clave es Beatriz Ávila, de Tucumán, quien responde al gobernador Osvaldo Jaldo, aliado potencial del Gobierno.

Fuentes del Senado informaron a Letra P que los sindicatos de la región austral aún no se han unificado con la resistencia de la CGT, que convocó a una marcha para el 18 de diciembre. Ninguno de ellos forma parte de la central obrera ni participó en la reunión entre representantes y Unión por la Patria el miércoles pasado.

Una posible esperanza para Bullrich está en los sindicatos estatales alternativos, que podrían considerar el beneficio de eliminar la cuota solidaria compulsiva. Sin embargo, Martín Menem ha sugerido evitar el enfoque sindical en la reforma y enfocarse en regular las relaciones laborales.

Los debates en comisiones

A medida que avancen los debates, los posicionamientos de los senadores se irán esclareciendo. Las discusiones en comisión se programarán tras la reunión de los jefes de bloque convocada por Victoria Villarruel, prevista para el martes 16 a las 11 horas. Algunos posibles aliados del Gobierno han manifestado su confusión sobre la falta de una reunión anterior, argumentando que los senadores que regresan de sus provincias suelen traer consigo nuevas demandas.

En esa jornada también se espera que se conozca el cronograma para el tratamiento de la reforma. Hasta el momento, solo la UCR tiene información sobre los planes de Bullrich, quienes han dejado claro que solicitarán modificaciones y que la jefa de LLA ha requerido un anticipo para negociar con el Gobierno.

El resto de los bloques permanece cauteloso. “Estamos estudiando” y “nos tomaremos un tiempo” son las respuestas predominantes entre los senadores consultados. La perspectiva de un debate fácil parece lejana.

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