En una decisión que redefine la política del peronismo en la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof ha aceptado la presidencia del Partido Justicialista bonaerense. Este acuerdo pone fin a la gestión de Máximo Kirchner y se logra tras intensas negociaciones que evitaron una interna luego de días de tensiones.
El acuerdo que mantuvo la unidad del PJ
Según informó Letra P, la definición se alcanzó tras diálogos entre los diferentes sectores del peronismo provincial, en un contexto marcado por tensiones y vetos. Finalmente, la propuesta para que Kicillof asumiera el liderazgo del partido se consolidó como la única alternativa para preservar la unidad.
Inicialmente, la idea de liderar el PJ bonaerense no despertaba entusiasmo en Kicillof, quien había respaldado la candidatura de la vicegobernadora Verónica Magario. No obstante, sectores del Movimiento Derecho al Futuro habían promovido la opción de su liderazgo desde tiempo atrás.
Esta opción, sin embargo, encontró resistencia en La Cámpora y en otros espacios del peronismo, lo que complicó las negociaciones. Algunos sectores incluso habían advertido la posibilidad de presentar listas propias si no se lograba un consenso amplio.
Un cambio de rumbo en la negociación
El rumbo de la discusión dio un giro cuando el kirchnerismo sugirió que Kicillof asumía la presidencia. Esta propuesta, que inicialmente se filtró a la prensa, se formalizó durante las negociaciones y logró reorganizar el escenario político.
El jueves por la noche, el operativo “Axel presidente” cobró fuerza, especialmente impulsado desde el MDF de Quilmes, y con el tiempo se expandió a otros sectores. Este sábado se completaron los últimos detalles para formalizar el acuerdo.
La negociación también incluyó el reparto de los consejeros partidarios, un aspecto crucial debido al peso estratégico del Consejo del PJ bonaerense. Para el kicillofismo, este armado es fundamental para alinear el partido a su gestión y proyectar el futuro político.
Con la interna desactivada, el peronismo bonaerense se enfoca ahora en ordenar su funcionamiento y en los próximos debates que se avecinan. La nueva dirección del PJ establece el inicio de una era en la que Kicillof adquiere mayor centralidad y margen de maniobra dentro del partido.


















