Argentina enfrenta una crisis industrial profunda, evidenciada por un informe de la consultora Audemus, que revela que el país ocupa el segundo lugar en el mundo en decrecimiento industrial, solo superado por Hungría. En los últimos dos años, la actividad industrial argentina ha caído en promedio un 7,9%, mientras que en la mayoría de los países de la región, el comportamiento es completamente diferente.
Argentina, al fondo de la tabla industrial
El estudio detalla que en Hungría, la caída alcanzó el 8,2%, seguido de Bulgaria con 6,7%, y otros países como Alemania y Canadá. En contraposición, Taiwán ha visto un crecimiento notable del 32,3%, seguido de Vietnam (23,8%) y China (13,3%).
Causas del retroceso industrial
Audemus atribuye el grave estado de la industria argentina a decisiones de política económica interna. Según la consultora, un tipo de cambio apreciado que erosiona la competitividad, una apertura comercial acelerada y la falta de instrumentos de política industrial son las principales razones detrás de la crisis, en contraste con las causas exógenas que afectan a Europa.
El impacto en la economía local
En el ámbito local, durante la gestión de Javier Milei, han cerrado 2.436 empresas industriales, casi un 5% del total de firmas en el país. El uso de la capacidad instalada ha caído a un 57,9%, marcando el nivel más bajo en una década, y se estima que desde 2023 se han eliminado 72.955 puestos de trabajo en la industria, representando una contracción del 6% del total en el sector manufacturero.
Expectativas y reacciones oficiales
Luego de un notable desplome en el primer semestre de 2024, se observó una leve recuperación que no perduró. Desde el tercer trimestre de 2025, la pérdida de empleo se ha intensificado nuevamente. El ministro de Economía, Luis Caputo, minimizó la situación al afirmar que “se echa gente en todos los países del mundo”, sugiriendo que los desempleados encontrarán rápidamente nuevas oportunidades laborales.
Debate sobre la política industrial
Mientras Milei sostiene que el país está atrapado en un “fetiche industrialista”, llamando a un cambio en el enfoque hacia un modelo más competitivo, la UIA y la Asociación Empresaria Argentina (AEA) han exigido al Gobierno el “respeto” y el diálogo necesario para enfrentar esta crisis. El presidente de la UIA, Martín Rappallini, expresó que el Estado debe apoyar el reacomodamiento económico mientras la actividad sigue rezagada en varios sectores.


















