Pekín ha tomado una decisión que podría cambiar radicalmente el futuro de la educación y la tecnología. A partir de 2025, todos los estudiantes de primaria y secundaria en China deberán estudiar inteligencia artificial (IA) como materia obligatoria. Mientras en Argentina y otros países se discute constantemente sobre la adecuada integración de dispositivos móviles en las aulas, China se posiciona para formar una generación de nativos en IA sin precedentes.
Impulso de la IA en las ciudades chinas
Marc Einstein, director de investigación en Counterpoint, destacó que el desarrollo de la IA no se limita a Shanghái o Pekín. Otras ciudades como Wuhan y Chengdú están adoptando esta tecnología a una velocidad “supersónica”. Las inversiones en supercomputación están siendo sustancialmente mayores, cerrando la brecha con Estados Unidos en el ámbito tecnológico. Se estima que esta disparidad se eliminará durante el próximo año, lo que plantea un desafío significativo para Silicon Valley.
Europa rezaga ante la burocracia
En contraste, Europa enfrenta dificultades por la excesiva regulación que ha convertido la innovación en un proceso engorroso. Ciudades como Madrid, Londres y Copenhague están en la lista de actividades tecnológicas, pero su desempeño es la mitad del que logra Norteamérica. Esta situación coloca al viejo continente en una desventaja competitiva, optando por la burocracia en lugar de avanzar hacia la revolución tecnológica.
La guerra de las ciudades inteligentes
La competencia por convertirse en ciudades inteligentes se intensifica, y Asia ha ganado ya la primera batalla en este contexto. Silicon Valley se enfrenta a interrogantes inquietantes respecto de su futuro en el campo de la inteligencia artificial. La preocupación ahora radica en si este avance asiático será también el preludio de una hegemonía en el sector tecnológico global.


















