El boleto de colectivos en la provincia de Buenos Aires experimenta un aumento del 11,16% a partir de este lunes, lo que modifica nuevamente el esquema tarifario del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA). Este incremento se produce en un contexto de creciente presión inflacionaria y de aumento en los costos de combustibles, impulsados por la guerra en Medio Oriente, además de la discusión sobre el nivel de subsidios tras años de congelamiento tarifario. La actualización, informaron fuentes de la Secretaría de Transporte provincial, se basa en la fórmula de ajuste mensual seguida de un componente adicional relacionado con el costo del gasoil.
Detalles del nuevo tarifario en colectivos
Sin el componente extra, el aumento habría sido del 5,4%, en línea con la fórmula vigente que considera la inflación más dos puntos porcentuales, tomando como referencia el 3,4% del índice de precios al consumidor (IPC) de marzo, el último dato publicado. Esto refleja el impacto que los precios de los combustibles tienen sobre el sistema de transporte.
Con la nueva estructura tarifaria, el pasaje mínimo (0 a 3 kilómetros) se ubica en $968,57, mientras que el tramo de 3 a 6 kilómetros pasa a $1.089,64; el de 6 a 12 kilómetros a $1.210,71; el de 12 a 27 kilómetros a $1.452,85; y los viajes de más de 27 kilómetros alcanzan $1.708,07 para quienes utilizan la tarjeta SUBE.
Este incremento es parte de un esquema tarifario que combina ajustes vinculados a la inflación y variaciones en los costos operativos, especialmente del gasoil. Desde la administración provincial se advierte que el margen fiscal para aumentar los subsidios es escaso.
Impacto del aumento en el sistema de transporte
El sistema de colectivos bonaerense tiene un gran peso en el transporte público, con 321 líneas, de las cuales 129 son provinciales y 192 municipales, que operan principalmente en el conurbano. Diariamente, se registran alrededor de 4 millones de transacciones en días hábiles, cifra que disminuye a 1,7 millones los fines de semana.
Además, el 41% de los pasajeros paga el boleto mínimo, seguido del 25% que utiliza la segunda sección (3 a 6 km). Este patrón indica que los cambios en la tarifa base tienen un impacto significativo en el gasto en transporte de los hogares.
A pesar del ajuste, las autoridades aseguran que el servicio muestra una “normalización” con respecto a semanas anteriores, cuando algunas empresas reducían frecuencias ante la incertidumbre sobre el reconocimiento del aumento del gasoil. En la actualidad, las reducciones de frecuencia se sitúan por debajo del 5% en la mayoría de las líneas.
Este aumento también amplía la brecha con el resto de las jurisdicciones del AMBA, donde existen disparidades en las tarifas. En la actualidad, el boleto mínimo es de $968,57 en la provincia, $753,74 en la Ciudad de Buenos Aires y $700 en las líneas nacionales, lo que genera diferencias de hasta el 38% entre jurisdicciones.
Aumentos en otras jurisdicciones del AMBA
La Ciudad de Buenos Aires implementó un aumento del 5,4% el 1° de mayo, buscando recomponer el atraso tarifario y considerando que actualmente cubre el 70% de los costos con subsidios. Por su parte, el Gobierno nacional evalúa un eventual aumento en las líneas bajo su jurisdicción, aunque aún no se ha definido fecha ni porcentaje.
En la semana pasada, el Gobierno nacional giró $56.000 millones para las empresas del transporte, sumándose a $30.000 millones aportados por la provincia, en un intento por aliviar la situación financiera del sector. Durante una reunión en el Ministerio de Economía, se acordó avanzar con mesas técnicas para revisar la estructura de costos y establecer un esquema de actualización más claro.
El encuentro, que fue liderado por el nuevo secretario de Transporte, Mariano Plencovich, marcó un avance hacia la distensión tras semanas de conflictos, aunque aún sin definiciones concretas. Las empresas consideran que el giro de fondos podría ofrecer un alivio a corto plazo, luego de que muchos servicios operaran con recortes de entre el 10% y 20%.
Los aumentos en el transporte también tienen una relación directa con la inflación, ya que forman parte de los precios regulados. Aunque su peso dentro del índice general es bajo, generan efectos tanto directos como indirectos en el IPC, en un contexto donde el Gobierno busca evitar sobresaltos inflacionarios.


















