La Patagonia argentina vuelve a destacar en el ámbito científico con el descubrimiento del Bicharracosaurus dionidei, una nueva especie de dinosaurio descrita por investigadores del CONICET y del Museo Paleontológico Egidio Feruglio (MEF) de Trelew. Este gigantesco saurópodo herbívoro, que habitó la región hace aproximadamente 160 millones de años, durante el período Jurásico, fue hallado en el noroeste de Chubut y su descubrimiento ya genera interés en la comunidad paleontológica internacional.
El hallazgo y su denominación
El hallazgo fue publicado en la revista científica PeerJ. El nombre del dinosaurio tiene una historia peculiar: fue el poblador rural Dionide Mesa quien encontró los primeros restos y alertó a los científicos, usando siempre la misma expresión: “¡Encontré un bicharraco!”. De ahí surgió el nombre de la especie, combinando el término coloquial con la palabra griega saurus (“lagarto”), mientras que dionidei rinde homenaje a su descubridor.
“El nombre no solo es un tributo a él, sino también a todas las personas de campo que colaboran en estos descubrimientos”, señaló José Luis Carballido, investigador del CONICET y coautor del estudio.
Características del Bicharracosaurus
Los restos recuperados pertenecen a un solo individuo adulto, conservando segmentos de la columna vertebral, costillas dorsales y fragmentos de la cadera. Según las estimaciones, este dinosaurio pudo haber alcanzado aproximadamente 15 metros de longitud y cerca de 20 toneladas de peso.
Una de las características más distintivas de esta especie son sus espinas neurales, que se presentan comprimidas y alargadas de adelante hacia atrás, a diferencia de la forma más común en otros saurópodos, donde suelen ser más anchas que largas.
Importancia evolutiva y geológica
Desde el punto de vista evolutivo, el Bicharracosaurus pertenece al grupo de los Macronaria, un linaje de saurópodos que surgió en el Jurásico y que dominó los ecosistemas hasta el final del Cretácico. Entre sus parientes se encuentran el Brachiosaurus y el famoso Patagotitan. Este hallazgo es significativo ya que los registros jurásicos de este grupo en el hemisferio sur son escasos, convirtiendo a cada descubrimiento en una pieza clave para entender la evolución temprana de estos dinosaurios.
Los restos fueron hallados en la Formación Cañadón Calcáreo, una unidad geológica reconocida internacionalmente como una ventana única al Jurásico en Gondwana. Durante más de dos décadas, paleontólogos del CONICET y del MEF han trabajado en esta zona, junto a investigadores de diversas instituciones y con el financiamiento de la Fundación Alemana de Investigación (DFG).
Gracias a estas campañas, se han identificado otras especies importantes, como el Tehuelchesaurus benitezii y el peculiar Brachytrachelopan mesai, un saurópodo con cuello inusualmente corto.
El Bicharracosaurus dionidei enriquece la lista de especies que permiten reconstruir con mayor precisión la diversidad de dinosaurios que habitaron la Patagonia durante el Jurásico, destacando también el papel fundamental de los pobladores rurales en la paleontología argentina. Estas personas, quienes recorren el terreno con familiaridad, contribuyen significativamente al avance de la ciencia sin necesidad de formación académica formal.


















