Guillermo Arancibia asumió la dirección de la Administración Nacional de Seguridad Social (Anses), tras la salida de Fernando Bearzi, quien ocupó el cargo desde febrero del año anterior. Arancibia, que anteriormente desempeñaba el rol de Subdirector Ejecutivo de Prestaciones, es considerado un referente dentro del organismo.
Un perfil técnico y de larga trayectoria
Con 52 años de edad, Arancibia cuenta con un perfil técnico que lo ha llevado a ser una figura clave en la gestión pública. Formó parte de la reestructuración impulsada por el gobierno de La Libertad Avanza, encargándose de la supervisión de las prestaciones y la coordinación de las unidades de atención, así como del flujo de pagos del sistema previsional.
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Antes de ascender a su cargo actual, Arancibia mantuvo un perfil bajo en el ámbito privado y en asesorías técnicas. A diferencia de otros directores de Anses, que poseen un perfil político, se le considera un “cuadrista”, un ejecutor de políticas públicas.
Auditoría y recorte de gastos
Desde su llegada al organismo, Arancibia se comprometió a auditar y recortar gastos que el gobierno considera “pérdidas de la casta”. Es el encargado de firmar el flujo de dinero que llega a los beneficiarios, lo que implica una responsabilidad crucial en la operación del sistema.
Innovaciones en la movilidad jubilatoria
Uno de los hitos de su gestión fue la implementación de la nueva fórmula de movilidad jubilatoria por decreto y la transición hacia un sistema de actualización por inflación (IPC). Asimismo, coordina la logística técnica para que los aumentos y bonos extraordinarios se liquiden efectivamente en un cronograma de pagos muy sensible a errores.
Exposición política y tensiones con sindicatos
Fuera del ámbito operativo, Arancibia se convirtió en un interlocutor del gobierno en 2024, buscando destrabar proyectos legislativos vinculados a la reforma del Estado y al Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS). Sin embargo, su gestión ha estado marcada por tensiones con los sindicatos internos, que le han reprochado procesos de desvinculación de personal considerado militante.
Uno de los episodios más mediáticos fue el “Escándalo de la caja chica”, ocurrido en septiembre de 2024, donde se lo acusó de utilizar fondos para gastos personales en lugar de fines laborales. Desde su entorno se aclaró que dichos insumos eran destinados a reuniones de trabajo. Hasta ahora, este caso no ha derivado en una causa penal, ni hay evidencia de que la Justicia haya avanzado en una investigación por malversación de fondos públicos.


















