En las últimas décadas, la miopía ha registrado un aumento notable en la población infantil y adolescente de Argentina, generando preocupación entre profesionales de la salud ocular. Según diversos estudios, el fenómeno se relaciona con cambios en los hábitos de vida, especialmente el uso excesivo de dispositivos digitales y la disminución del tiempo al aire libre.
Un vistazo a la miopía en números
A nivel global, se estima que 1 de cada 3 niños y adolescentes en las grandes ciudades es miope, un incremento que ha sido sostenido desde la década de 1990. La proyección sugiere que cercano al 40% de esta población podría enfrentarse a problemas de visión para el año 2050. Los antecedentes familiares y el estilo de vida moderno son factores que contribuyen significativamente a esta tendencia.
Factores de riesgo identificados por expertos
El Dr. Esteban Travelletti, especialista en Oftalmología del Hospital de Clínicas de la UBA, explica que los principales factores de riesgo incluyen tener uno o ambos padres miopes, pasar largas horas realizando actividades de visión cercana y la escasez de tiempo en entornos iluminados de manera natural. “El uso prolongado de dispositivos digitales es otro factor que merece atención, dado que atraen la atención de los niños durante periodos extensos”, detalla el médico.
Sintomatología y diagnóstico temprano
Los síntomas más comunes de la miopía son entrecerrar los ojos para ver objetos lejanos, acercarse demasiado a libros o pantallas, y sufrir fatiga visual y dolores de cabeza. La patología, aunque puede diagnosticarse desde el nacimiento, se detecta comúnmente durante los controles preescolares y a partir de la primaria. Los casos tienden a progresar más rápidamente en la preadolescencia y adolescencia, entre los 8 y 15 años.
Controles y hábitos para prevenir el avance
El Dr. Travelletti sugiere realizar controles rutinarios al recién nacido, a los 6 meses, al año, y luego anualmente. “Aunque no es posible prevenir completamente la miopía, sí se puede atrasar su avance. La regla 20-20-20 es una buena práctica: cada 20 minutos de visión cercana, enfocar un objeto a 20 pies (6 metros) durante 20 segundos”, recomienda.
Estrategias de control y tratamiento
Además de los hábitos saludables, existen tratamientos como lentes especiales, ortoqueratología y uso de atropina en dosis bajas. Estos deben ser indicados y monitoreados por un especialista. “Si la miopía no se aborda adecuadamente, aumenta el riesgo de complicaciones a largo plazo, como desprendimiento de retina y glaucoma”, advierte el doctor.
Informando y educando sobre la miopía
El abordaje de la miopía no debe generar alarma, según el Dr. Travelletti. “Hoy contamos con tratamientos efectivos y es esencial educar a familias y docentes sobre la salud visual de los niños, ya que cuidar su visión también significa proteger su desarrollo y oportunidades futuras”, concluye el especialista.

















