El proyecto de reforma laboral, que obtuvo media sanción en el Senado, generó inquietudes sobre el futuro de las jubilaciones en caso de ser aprobado por la Cámara de Diputados. El enfoque está centrado en una posible reducción de la contribución destinada a financiar las prestaciones de la Administración Nacional de la Seguridad Social (ANSES).
El texto, aprobado en la Cámara Alta, establece que el aporte de los empleadores al Fondo de Asistencia Laboral (FAL) —1% para grandes empresas y 2,5% para las PyMes— se descontará de las contribuciones para la seguridad social.
En caso de que el mecanismo se implemente, podría comenzar en junio, aunque el Gobierno postergaría su ejecución por seis meses. Se busca además que las alícuotas aumenten hasta 1,5% y 3%, dependiendo de la categoría de la empresa.
Qué va a pasar con las jubilaciones y las asignaciones si se aprueba la reforma laboral
Es importante señalar que esta reducción de cargas no afectará los ingresos jubilatorios ni otras prestaciones, como las asignaciones por hijo. No se prevén modificaciones en el cálculo de los haberes iniciales ni en la movilidad de dichos ingresos.
Sin embargo, se deberán encontrar otras fuentes de financiamiento para compensar los recursos que no ingresen a la ANSES debido a estos recortes. Actualmente, los fondos para la seguridad social provienen de aportes y contribuciones, impuestos específicos y asignaciones del Tesoro.
Este año, el gasto en jubilaciones podría reducirse por una menor cantidad de nuevos jubilados, ya que ha finalizado la principal moratoria que permitía la jubilación de aquellos que no habían cumplido con los 30 años de aportes mínimos.
La situación actual del sistema previsional muestra que si se aprueban las reformas y se hace efectiva la rebaja de las contribuciones, se ampliará la participación del Tesoro en el financiamiento de la ANSES, es decir, el Estado debería destinar más recursos provenientes de impuestos.


















