En las afueras de Moreno, a tan solo 40 kilómetros de la ciudad de Buenos Aires, se encuentra El Paraíso, un predio de seis hectáreas que ha despertado el interés de visitantes locales y turistas. Este espacio ofrece diversas actividades al aire libre, todas en un entorno de nudismo total.
Una experiencia única en el campo
Marcelo Pallini, dueño del lugar, describe El Paraíso como un espacio inclusivo que atrae a personas de distintos orígenes y clases sociales. “Acá estamos todos desnudos, somos todos iguales”, afirma. Este refugio natural busca erradicar prejuicios y ofrecer libertad a quienes deciden adentrarse en la experiencia nudista.
Accesible por la avenida General Savio 5402, la entrada al predio se señala mediante un cartel que indica su nombre. Para llegar, se debe recorrer un camino de tierra y atravesar un pequeño bosque, lo que añade un toque de aventura al ingreso.
Parejas que cruzan distancias por libertad
Roxana y César, una pareja de jubilados que recorrieron 450 kilómetros desde Concordia, comparten su experiencia. César relata cómo superó su timidez en el lugar, destacando que su primera conversación desnudo fue con un hombre de otra religión. “Desnudos, hablando de religión”, dice él, reflejando la conexión que se genera en el espacio.
El Paraíso recibe visitantes de diversas partes del país, incluyendo Mar del Plata, Córdoba y Rosario, y también turistas extranjeros de Brasil, Uruguay y Europa. La variedad de estadías oscila desde acampar por $25.000 por noche hasta habitaciones equipadas que pueden alcanzar los $150.000. La primera experiencia con el nudismo puede ser intimidante, pero la mayoría de los visitantes asegura que la aceptación y el respeto predominan en este entorno.
De la controversia a la rehabilitación
El lugar, que anteriormente se conocía como El Palo Verde, tuvo un pasado marcado por un escándalo sobre una denuncia de trata de menores. Sin embargo, Pallini ha trabajado arduamente en su rehabilitación, buscando ofrecer un espacio seguro y acogedor. Desde su reapertura hace dos años, el predio se ha transformado con nuevas instalaciones y un buffet operativo todo el día.
La normativa para el nudismo ha sido también adaptada. Aunque antes era obligatorio en todo el predio, ahora solo se aplica en la zona de la pileta. Pallini señala que la flexibilidad ha permitido que más personas se sientan atraídas a probar la experiencia.
Rompiendo mitos y combinando experiencias
Visitar El Paraíso se ha vuelto una forma de derribar prejuicios sobre el cuerpo y la intimidad. Almendra, una frecuentadora del espacio, comenta que “la gente no opina del otro”, enfatizando la aceptación y no crítica que se vive allí. Fer y Nani, otra pareja de visitantes, refuerzan esta idea de liberación al afirmar que “sos una persona antes que un cuerpo”.
En líneas generales, Pallini ha abierto el lugar a la comunidad LGBT+ y a quienes practican el estilo de vida swinger. La oferta incluye un sector específico para encuentros, lo que lo convierte en un espacio multifacético en el que se pueden explorar diversas experiencias, siempre con respeto y privacidad.
Planes para el futuro
Los proyectos a futuro son amplios. Entre otras ideas, Pallini espera incorporar áreas temática y nuevas instalaciones como una sauna y un jacuzzi. Con el objetivo de atraer visitantes durante todo el año, el propietario visualiza un futuro donde El Paraíso se pueda convertir en un referente del nudismo en la región.
















