Una joven misionera de 28 años denunció que fue víctima de violencia obstétrica tras la pérdida de su beba en el Hospital Materno Neonatal de Posadas. La denuncia fue presentada ante el Juzgado de Instrucción N°1 de la ciudad, donde María Florencia Ríos detalló su angustiante experiencia.
Detalles de la denuncia por violencia obstétrica
María Florencia asistió el lunes 20 de octubre al hospital para un turno de rutina, pero comenzó a sentir “contracciones seguidas, cada cinco minutos”. Fue derivada a la guardia, donde el personal de salud le realizó un tacto y, debido a la escasa dilatación, le indicaron que regresara a su hogar.
Al día siguiente, regresó al centro de salud debido a “pérdidas y sangrado”. La misma médica que la atendió anteriormente, identificada como V.A.M., le aseguró que se trataba de un “tapón mucoso”, a lo que María Florencia respondió que lo había perdido una semana antes.
El sangrado persistió y, tras una nueva consulta, las especialistas confirmaron que tenía “dos centímetros de dilatación” y que la situación era común en primerizas. Al llegar al jueves 23, tras una ecografía que reveló un “coágulo de sangre”, las contracciones se tornaron más intensas, lo que llevó a la joven a solicitar una cesárea.
El sábado 25, la médica residente F.C.S. atendió a María Florencia y, a pesar de que estaba con “tres centímetros de dilatación”, le pidió que esperara, razón por la cual tuvo que esperar en la sala con intensos dolores. Más tarde, el doctor J.L.P.C. se percata de la situación y pide su internación, aunque devuelven a la joven a una sala donde persistieron los dolores hasta la mañana del día siguiente.
María Florencia afirmó que no se tuvieron en cuenta sus reclamaciones, a pesar de tener un “embarazo de riesgo”, registrando complicaciones como “preeclampsia, diabetes gestacional y colestasis”.
Finalmente, a las 13 horas del 25, rompió fuente. Sin embargo, según su testimonio, la doctora C.L. no estuvo presente y le indicó que debía esperar para dar a luz “como todas las otras mujeres”. A las 18 horas, un nuevo monitoreo no logró detectar los latidos de la beba y, a las 19:30, una cesárea urgente reveló que el bebé ya estaba muerto.
La joven relató que la anestesia no hizo efecto, debiendo soportar el dolor durante el procedimiento. Además, refirió un maltrato por parte del personal, detallando un encuentro con el doctor C.H., quien insistió en que su caso era solo un “caso más”, provocando una violenta reacción de su esposo.
Tras recibir el alta el 28 de octubre, María Florencia fue hospitalizada nuevamente por 17 días a causa de una infección derivada de la cesárea. A pesar de sus insistentes reclamos, la familia no recibió información sobre la autopsia de su beba, que iba a ser nombrada Jazmín.
La denuncia de María Florencia Ríos se ha convertido en un clamor por justicia en Posadas, en medio de un contexto donde la violencia obstétrica sigue siendo un tema sensible en el ámbito sanitario argentino.
















